El habitus médico autoritario: resistencias a la humanización de la atención obstétrica en la República Dominicana a partir del análisis crítico del discurso
Resumen
Introducción: Analizo la resistencia a la humanización del parto en los hospitales públicos dominicanos, examinando cómo el habitus médico autoritario incide en la implementación de un modelo de atención centrado en la mujer promovido por el Ministerio de Salud Pública desde 2021.
Objetivos: Analizar las expresiones discursivas del personal de salud en hospitales públicos dominicanos en torno a la humanización del parto, identificar las manifestaciones del habitus médico autoritario en la atención obstétrica y examinar cómo dichas expresiones discursivas reproducen o cuestionan las estructuras de poder en la atención obstétrica.
Métodos: Estudio cualitativo con diseño interpretativo. En marzo de 2024, desarrollé dos talleres sobre violencia obstétrica mediante muestreo intencional. El primer taller incluyó a 20 evaluadores de humanización del Servicio Nacional de Salud (80% mujeres) y, el segundo, a 30 directivos hospitalarios (directores generales y de calidad, 67% mujeres) de hospitales públicos con indicadores deficientes de humanización. Todos los participantes eran médicos. Los talleres duraron de 7 a 8 horas cada uno y fueron grabados con consentimiento. Discutimos cada forma persistente de violencia obstétrica. Utilizando el análisis crítico del discurso, examiné los patrones de las dinámicas de poder y la resistencia institucional, identificando expresiones clave y categorizándolas según las dimensiones de poder manifestadas y su impacto en las usuarias.
Resultados: Expresiones como “ese parto lo hice yo”, “somos dioses”, “el barrio entra al hospital”, “la haitiana llegó” o “hacemos estilo de jefe” revelan la apropiación del cuerpo de la mujer y de su autonomía reproductiva, las relaciones jerárquicas, la discriminación y la perpetuación institucional de la violencia obstétrica que caracteriza el habitus médico autoritario en la atención materna y neonatal.
Conclusiones: La violencia obstétrica, lejos de constituir un conjunto de incidentes aislados, es la manifestación sistemática de estructuras de poder hegemónicas y patriarcales que han normalizado la deshumanización del parto en los establecimientos de salud. La transformación de estas prácticas requiere una estrategia que incorpore mecanismos eficaces de rendición de cuentas, participación comunitaria y reformas de la educación médica y de enfermería hacia modelos que desafíen las jerarquías tradicionales de conocimiento y poder, al tiempo que promuevan los derechos y la autonomía reproductiva de las mujeres.
Objetivos: Analizar las expresiones discursivas del personal de salud en hospitales públicos dominicanos en torno a la humanización del parto, identificar las manifestaciones del habitus médico autoritario en la atención obstétrica y examinar cómo dichas expresiones discursivas reproducen o cuestionan las estructuras de poder en la atención obstétrica.
Métodos: Estudio cualitativo con diseño interpretativo. En marzo de 2024, desarrollé dos talleres sobre violencia obstétrica mediante muestreo intencional. El primer taller incluyó a 20 evaluadores de humanización del Servicio Nacional de Salud (80% mujeres) y, el segundo, a 30 directivos hospitalarios (directores generales y de calidad, 67% mujeres) de hospitales públicos con indicadores deficientes de humanización. Todos los participantes eran médicos. Los talleres duraron de 7 a 8 horas cada uno y fueron grabados con consentimiento. Discutimos cada forma persistente de violencia obstétrica. Utilizando el análisis crítico del discurso, examiné los patrones de las dinámicas de poder y la resistencia institucional, identificando expresiones clave y categorizándolas según las dimensiones de poder manifestadas y su impacto en las usuarias.
Resultados: Expresiones como “ese parto lo hice yo”, “somos dioses”, “el barrio entra al hospital”, “la haitiana llegó” o “hacemos estilo de jefe” revelan la apropiación del cuerpo de la mujer y de su autonomía reproductiva, las relaciones jerárquicas, la discriminación y la perpetuación institucional de la violencia obstétrica que caracteriza el habitus médico autoritario en la atención materna y neonatal.
Conclusiones: La violencia obstétrica, lejos de constituir un conjunto de incidentes aislados, es la manifestación sistemática de estructuras de poder hegemónicas y patriarcales que han normalizado la deshumanización del parto en los establecimientos de salud. La transformación de estas prácticas requiere una estrategia que incorpore mecanismos eficaces de rendición de cuentas, participación comunitaria y reformas de la educación médica y de enfermería hacia modelos que desafíen las jerarquías tradicionales de conocimiento y poder, al tiempo que promuevan los derechos y la autonomía reproductiva de las mujeres.

