Resumen

La inestabilidad de la economía internacional y la recurrencia de crisis financieras ha llevado a algunos países a regular los movimientos de capital de corto plazo a pesar de las recomendaciones en contrario del FMI y del gobierno de Estados Unidos. La introducción de regulaciones implica aceptar que los mercados no siempre asignan de manera óptima los recursos, que en ciertas circunstancias pueden potenciar sus propios desequilibrios, y que el Estado puede intervenir para garantizar la consecución de bienes colectivos. El artículo comienza con un resumen de la evolución del tema desde su planteamiento inicial en Bretton Woods hasta los esfuerzos contemporáneos del FMI y de la Reserva Federal de Estados Unidos de convertir la desregulación de la cuenta de capital en una condición obligatoria para la pertenencia al organismo. Se plantea que el apoyo de Estados Unidos a estas reformas es parte de una estratregia del gobierno de ese país de rediseño del sistema político, y no sólo económico, de poder global. El texto enfoca luego algunas experiencias recientes de regulación de los movimientos de capital de corto plazo en Asia y América Latina, discutiendo algunas particularidades de este último caso. Se concluye que, dadas ciertas condiciones, el control institucional de los movimientos internacionales de capital de corto plazo pueden actuar positivamente en beneficio de un desarrollo sostenido y una estrategia de pleno empleo, siendo los obstáculos a su efectiva implantación de carácter político mucho más que técnico.