Resumen

La novela Faserland (1995), del autor suizo Christian Kracht (1966) se considera fundamental para las literaturas germanófonas a finales del siglo pasado, pues su narrativa de viaje marcó la pauta de la corriente llamada Popliteratur. Esta novela está fuertemente ligada a los sentidos de lugar de las regiones que sirven como escenario, principalmente la isla noralemana de Sylt y la ciudad alpina de Zúrich. Resulta de gran interés para este trabajo la forma en que la memoria del nacionalsocialismo afecta estos sentidos de lugares y es fundamental para las motivaciones del narrador de huir de un sitio a otro. Este artículo se sostiene sobre la idea de que el protagonista no produce distintos sentidos de lugar para cada locación que visita, más bien impone los sentidos con los que construyó la isla de Sylt durante su infancia a cada ciudad que visita, esperando encontrar una que encaje por completo sin producir lo que Aleida Assmann llama reanimaciones, es decir, activaciones de la memoria que la liguen con un lugar, produciendo lugares de memoria. Propongo, además, que la novela es capaz de producir diálogos con los imaginarios urbanos que reestructuran los imaginarios geográficos de Suiza y Alemania. Por último, propongo que, si bien la novela no se leyó como una crítica al imaginario de inocencia de suiza con respecto al nazismo, sí influyó en los sentidos de lugar con los que la Popliteratur narró el espacio.