Ciencia y Sociedad, Vol. 51, No. 1, junio, 2026 • ISSN (impreso): 0378-7680 • ISSN (en línea): 2613-8751
Beyond the left-right divide: characterization of the political-ideological axes of Dominican society
DOI: https://doi.org/10.22206/ciso.2026.v51i1.3649
Wilmer José Téllez Acosta
Universidad Abierta para Adultos (UAPA)
República Dominicana
https://orcid.org/0000-0002-3336-7779
wilmertellez@uapa.edu.do
Marcos Enrique Romero Tejada
Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM)
República Dominicana
https://orcid.org/0009-0003-6839-9476
mromero@pucmm.edu.do
Recibido: 15/12/2025 • Aprobado: 16/02/2026
Cómo citar: Téllez Acosta, W. J., Romero Tejada, M. E. (2026). Más allá de la izquierda-derecha. Caracterización de los ejes políticoideológicos de la sociedad dominicana. Ciencia y Sociedad, 51(1), 9-32. https://doi.org/10.22206/ciso.2026.v51i1.3649
Resumen
La presente investigación se desarrolla en un contexto de baja polarización partidaria y escasa diferenciación ideológica en las cúpulas políticas dominicanas del siglo XXI. El objetivo principal fue caracterizar los ejes de divergencia política de la sociedad dominicana, realizando un mapeo de las variables sociopolíticas y de valores que sustentan una polarización ideológica latente, más allá de las etiquetas tradicionales de izquierda-derecha. Se parte de la premisa de que la convergencia programática de las élites partidarias no constituye un reflejo de consenso social, por lo que se encubren identidades político-ideológicas heterogéneas. Utilizando datos de la encuesta Latinobarómetro 2024, se seleccionó una submuestra analítica válida (n=308) tras un riguroso proceso de eliminación de casos por lista para asegurar la densidad informativa en las variables activas. Se aplicó un Análisis de Correspondencias Múltiples (ACM) y una Clasificación Jerárquica Ascendente (CJA). Los resultados identifican dos ejes principales de tensión: uno sociopolítico (valores y orden sociocultural) y otro democrático-racial. Asimismo, se identifican cuatro clústeres distintivos (K=4) que evidencian una fragmentación arraigada en visiones contrapuestas sobre derechos civiles, religión y nación. Se concluye que el conflicto político dominicano ha transitado de la militancia partidaria tradicional hacia clivajes de valores y disputas por el modelo de sociedad. Los hallazgos revelan una polarización social latente que, si bien es omitida en el discurso de las cúpulas, se manifiesta en identidades ciudadanas segregadas en torno a visiones contrapuestas sobre derechos civiles, nación y democracia. Esta fragmentación sugiere que los partidos actuales operan como contenedores de mundos ideológicos diversos que la oferta electoral formal no logra representar ni canalizar plenamente.
Palabras clave: Izquierda-derecha, ideología, partidos políticos, polarización, agenda electoral.
Abstract
This research is conducted within a context of low party polarization and scant ideological differentiation among Dominican political elites in the 21st century. The primary objective was to characterize the axes of political divergence within Dominican society by mapping sociopolitical and value-based variables that underpin a latent ideological polarization beyond traditional left-right labels. The study posits that the programmatic convergence of party elites does not reflect social consensus but rather masks heterogeneous political-ideological identities. Using data from the 2024 Latinobarómetro survey, a valid analytical subsample (n=308) was selected through a rigorous listwise deletion process to ensure high informative density in the active variables. Multiple Correspondence Analysis (MCA) and Hierarchical Ascendant Clustering (HAC) were applied. The results identify two main axes of tension: one sociopolitical (values and sociocultural order) and another democratic-racial. Furthermore, four distinctive clusters (K=4) were identified, evidencing a fragmentation rooted in clashing visions of civil rights, religion, and nationhood. The study concludes that Dominican political conflict has shifted from traditional partisan militancy toward value-based cleavages and disputes over the model of society. These findings reveal a latent social polarization that, while omitted from elite discourse, manifests in segregated citizen identities with conflicting views on civil rights, nation, and democracy. This fragmentation suggests that current parties operate as containers for diverse ideological worlds that formal electoral offerings fail to fully represent or channel.
Keywords: Left-right, ideology, political parties, polarization, electoral agenda.
La entrada al siglo XXI trajo para América Latina y El Caribe importantes reajustes políticos a partir de lo que el ex presidente del Ecuador, Rafael Correa (2009), llamó la larga y triste noche neoliberal. Con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998 (Venezuela), se inicia un viraje ideológico izquierdista en el hemisferio que tiene resonancia en Argentina (Néstor y Cristina Kirchner), Brasil (Lula Da Silva), Bolivia (Evo Morales), Ecuador (Rafael Correa), Uruguay (Pepe Mujica), El Salvador (Mauricio Funes), entre otros. Años más tarde, esta “marea rosa” que priorizó la agenda social (pobreza, desigualdad, etc.), así como una visión integracionista hacia “El Sur Global”, perdió fuerza, pero sentó una experiencia única en la historia de la región: un debate ideológico que en términos discursivos y prácticos instrumentaliza al Estado para el cambio social a través de mecanismos de participación popular (Pereira Da Silva, 2018).
Cuando se examinó el voto ideológico de los latinoamericanos y las razones de por qué se inclinan por la izquierda o la derecha, Torrico y Solís (2020) encontraron en su estudio longitudinal (1996-2016) que las posiciones a favor o en contra de Estados Unidos y la ideología son los principales factores que explican este desplazamiento del electorado. Por otro lado, la confianza en las instituciones políticas, la clase social, la ideológica del gobierno en ejercicio, el sexo y la orientación ideológica de los gobiernos regionales son también factores explicativos del voto ideológico.
Y es que la ideología política es un sistema de creencias con componentes cognitivos, afectivos y emocionales que funciona como marco interpretativo para dar sentidos a una realidad determinada (Jost et al., 2009). Estos componentes de creencias son socialmente compartidos en la interacción intersubjetiva (Van Dijk, 2003), y descansan en el plano del inconsciente, aunque se pretenda presentar en el plano consciente, siendo este uno de los argumentos de por qué se impone sin que el sujeto se percate de ello (Althusser, 1988).
Bajo este marco, la ideología política se define no solo como una traducción de la vida social, sino como una expresión ineludible de los intereses del grupo donde se germina y difunde (Robledo, 2020). En este proceso, las organizaciones políticas actúan como agentes estructuradores que, mediante discursos amplificados y coercitivos, buscan fijar líneas de sentidos en la opinión pública para diferenciarse competitivamente. Esta diferenciación es la que configura la polarización, entendida aquí como la distancia estratégica que los partidos establecen entre sus opciones para movilizar pasiones e inducir actos singulares. Así, el partido político no es un actor neutro, sino el vehículo que transforma los clivajes sociales en identidades ideológicas contrastables, ejerciendo un poder de penetración que delimita las fronteras del conflicto y el consenso en la sociedad.
Con relación a la dimensión simbólica del contenido discursivo, la ideología política permite la identificación ciudadana con etiquetas clásicas como izquierda-derecha o progresismo-conservadurismo (Huber, 2006). En Latinoamérica, los objetos políticos relevantes se enmarcan en el continuum izquierda-derecha apoyados en una perspectiva histórica-analítica, con la tendencia creciente de presentarla como mediciones ideológicas en encuestas de opinión pública (González y Queirolo, 2013). La autoubicación centralista también ha recibido interés científico, bien sea como posición ideológica o por una ausencia real de identificación con etiquetas y fundamentos clásicos (Brussino et al., 2016).
Sobre el caso particular de República Dominicana, país en donde se circunscribe el presente trabajo, es pertinente describir algunas tendencias con relación al tema político-ideológico. Junto a Venezuela, comparte el porcentaje poblacional más alto que se ubica hacia la derecha (49 %), siendo el promedio latinoamericano 32 %. Es el tercer país que mejor valora los partidos políticos (28 %), institución de la democracia con menor prestigio en la región (17 %); es el tercer país que más le interesa la política (37 %), 7 puntos por arriba de la media latinoamericana (30 %); y el segundo país con mayor cercanía de la gente a los partidos políticos (56 %), 23 puntos por arriba de la media regional (33 %) (Latinobarómetro, 2024).
A todo este escenario, se suma una profundización democrática en años recientes según el Reporte Democracia (Marina et al., 2025) y una reducción gradual del índice de personalismo, según el Programa Estado de la Nación (PEN, 2024). Sin embargo, prevalece un vacío cognitivo sobre si esta algidez política se desarrolla huérfana de ejes ideológicos que promuevan y fundamenten un rumbo país por parte de la sociedad dominicana. Por lo tanto, el marco problemático de este estudio se sustenta en la debilidad ideológica/programática de los partidos nacionales tras la desaparición de los caudillos históricos (siglo XX) que proporcionaban ciertos matices a la escena política nacional (Toribio y Benito, 2012).
Esta ausencia de diferenciación ideológica y baja polarización de los partidos políticos ha potenciado la centralidad de estrategias electorales en la conquista del voto nacional, afianzando las armas del clientelismo y el particularismo (Benito y Rosales, 2011). Trabajos circunscritos a la segunda década del siglo XXI señalan que la personificación política, el liderazgo caudillista, y el faccionalismo, aún se mantienen como los patrones de la vieja política, solo que con nuevas figuras (Benito y Lozano, 2016), mientras que los ejes divergentes más relevantes son la desideologización y el transfuguismo (migración de militantes de un partido a otro sin responder a criterios ideológicos).
Dado el impacto que tienen los partidos políticos en República Dominicana (Latinobarómetro, 2024) y su natural canalización de las expectativas en la agenda pública, nos preguntamos de manera específica si existe actualmente una polarización ideológica significativa en la sociedad dominicana más allá del partidismo. Y de haberla, ¿cómo se manifiestan las posiciones ideológica-políticas divergentes (ej., entre clases sociales, religión, raza, partidos políticos, edad, o sexo) ¿cuáles son los ejes temáticos más relevantes que pudiese sustentar un debate político contemporáneo en la República Dominicana?
Por lo tanto, el objetivo principal fue caracterizar los ejes de divergencia política en la sociedad dominicana, realizando un mapeo de las variables sociopolíticas y de valores que sustentan la polarización ideológica latente más allá de la tendencia partidista y etiquetas clásicas de izquierda-derecha. Lo anterior se justifica en que la ausencia de diferenciación ideológica en las cúpulas partidarias -punto de partida de la problematización en el contexto dominicano- no implica una sociedad homogénea (Panizza, 2009). En efecto, los hallazgos de esta investigación sugieren una fragmentación latente arraigada en posturas sociales divergentes, donde el conflicto político se desplaza desde la militancia partidista tradicional hacia clivajes de valores, identidades culturales y visiones contrapuestas sobre los derechos y la moralidad pública.
La pertinencia del presente análisis reposa en una línea gruesa. Desde el punto de vista de coherencia política-partidista, no se puede construir legitimidad ni consensos sin entender qué motiva y qué rechaza ideológicamente la ciudadanía. Esto permite a los tomadores de decisiones calibrar sus estrategias de comunicación o acción política alineada con valores arraigados en la sociedad. Por otro lado, y en correspondencia con lo anterior, la brújula del liderazgo político y de su maquinaria es concomitante al ejercicio contralor de una sociedad madura ideológicamente. Por lo tanto, una languidez en el criterio político por parte de la ciudadanía servirá de instrumento para su propia dominación y una baja calidad representacional en la conducción de gobierno.
El continuum izquierda-derecha es una simplificación ante la diversa y compleja correlación de fuerzas políticas que tuvo sus orígenes en la Revolución Francesa, y que hoy en día mantiene ciertos matices. Los ejes divergentes clásicos eran la oposición y crítica al estatus quo: la monarquía, las diferencias formales y reales, la religión ligada al poder político. Además de los derechos individuales y el constitucionalismo centrado en las desigualdades y opresión (Reynoso, 2024). En el siglo XXI, se incorporan a estas distinciones ideológicas el capitalismo global, la privatización de medios de producción, el ecologismo y las experiencias de países socialistas (Antón y Vallbé, 2002).
Considerando el contexto latinoamericano -particularmente durante el auge y reflujo de la “marea rosa” en el siglo XXI-, la acción política se ha centrado en el igualitarismo y en el uso instrumental del Estado (Pereira Da Silva, 2018). Este escenario permite trazar delimitaciones ideológicas. Siguiendo a Bobbio (2014), la izquierda sostiene que las desigualdades sociales son construcciones eliminables, asignando al Estado la obligación moral de intervenir para redistribuir recursos y garantizar derechos sociales. En contraste, la derecha interpreta las disparidades individuales (talento, mérito o herencia) como fenómenos naturales o funcionales, argumentando que su eliminación mediante la coacción estatal resulta injusta. Así, el papel del Estado para este sector se desplaza hacia la custodia de la legalidad, la seguridad y la propiedad privada, protegiendo jerarquías que emergen de la tradición y el mercado.
Bajo esta lógica, el libre mercado y la religión adquieren un peso determinante en la diferenciación ideológica. Refiriendo a Bobbio (2014), la derecha no defiende el mercado meramente por eficiencia económica, sino como el espacio donde las desigualdades naturales (talento, esfuerzo, competencias, etc.) se manifiestan sin interferencias. Por el contrario, la izquierda identifica en este escenario un generador de injusticias que el Estado debe corregir, especialmente ante la influencia de capitales e intereses extranjeros (Correa, 2009). Respecto al fenómeno religioso, Bobbio (2014) lo vincula a la derecha cuando este cumple una función de preservación del orden y respeto a la autoridad, proveyendo una justificación trascendente a las jerarquías existentes frente a los intentos de nivelación social.
Entonces, trabajar sobre nociones políticas e ideológicas hace ineludible el marco representacional de las etiquetas clásicas izquierda-derecha, aunque no exista un núcleo de significado estable entre culturas ni entre generaciones (Lorente, 2019). Desde una perspectiva crítica sobre las mediciones ideológicas, Zuell y Scholz (2019) colocan en entredicho la aplicabilidad trasnacional de la escala izquierda-derecha porque las conclusiones no podrían ser comparables. El sustento de este planteamiento es que las personas de diferentes culturas y sistemas políticos no comparten las mismas ideas sobre izquierda y derecha, por lo tanto, su interpretación conceptual no puede darse por sentado.
En la misma dirección apunta el trabajo de Gere y Stefkovics (2025). Los hallazgos de su estudio revelan variaciones significativas en la interpretación de la escala izquierda-derecha, lo que compromete las comparaciones transnacionales (en este caso entre 30 países de Europa) sobre elementos culturales de tipo ideológico. Los autores destacan el valor de las posturas izquierda-derecha en la ciencia porque a menudo se trata de una simplificación de las complejidades políticas de manera unidimensional.
A pesar de la no uniformidad global de las representaciones ideológicas como una forma de sintetizar la abstracción política, en contextos particulares, lejos de su desuso, hay evidencia de su utilidad referencial con el pasar del tiempo. En su estudio analítico sobre la relevancia y significado de derecha-izquierda para los italianos entre 1975-2006, Corbetta et al. (2009) refutaron la hipótesis sobre un supuesto fin de las ideologías. Hallaron que el eje izquierda-derecha posee características funcionales de las representaciones sociales y su relevancia ha aumentado con el tiempo, mientras que referencias más concretas como partidos o líderes ha disminuido.
Lindqvist y Dornschneider-Elkink (2024), por su parte, destacan el valor terminológico de izquierda-derecha por el carácter simplificador del panorama político, así como por su significado central compartido en diferentes contextos. En su trabajo comparativo, el más extenso hasta la fecha en donde se evalúan las propuestas ideológicas izquierda-derecha mediante preguntas abiertas, se evidencia que la aceptación de la desigualdad en la intervención gubernamental frente a la economía y una reconducción del sistema actual divide la política entre izquierda-derecha. Con menor impacto, hallaron que la igualdad y las divisiones seculares-religiosas difieren consistentemente entre las posturas político-ideológicas.
Ahora bien, para los fines del contexto de estudio, es fundamental diferenciar la identificación partidaria de la polarización ideológica. Mientras que la primera se inscribe en la tradición de la Escuela de Michigan (Campbell et al., 1960), entendiendo el partidismo como una identidad psicológica y un filtro afectivo, la polarización ideológica se analiza aquí desde la Escuela de Rochester (Downs, 1957; Enelow y Hinich, 1984). Bajo este enfoque de modelos espaciales, la polarización se define por la ubicación de los sujetos en un plano de coordenadas basado en sus preferencias y valores.
Si bien hay evidencias sobre la utilidad ideológica como segregadora de ciertos temas, convirtiéndola en un eje de conflictos y divergencias sociales, trabajos recientes apuntan a la dirección contraria: menor relevancia de los postulados ideológicos y mayor peso al liderazgo personalista o partidista. El trabajo longitudinal de Cavazza et al. (2021) señala que las referencias sobre el significado a los estamentos tradicionales de izquierda-derecha se hicieron menos comunes en el tiempo. Hubo una pérdida de sentido de esta noción esquemática, mientras que las referencias a líderes se generalizaron.
De hecho, un estudio innovador sobre respuestas faciales espontáneas emocionalmente congruentes (RFEC), Fino et. al. (2019) examinaron si el lenguaje que describe las emociones de los líderes políticos influye en los votantes al inducir reacciones faciales emocionalmente congruentes en función de la orientación política compartida entre lectores y políticos. Mediante la integración de métodos conductuales y fisiológicos, los autores detectaron de forma consistente un efecto del líder político predilecto. Los resultados mostraron que leer oraciones que describen a políticos de izquierda y derecha sonriendo o frunciendo el ceño provoca RFEC en los miembros del propio grupo, pero no en los del grupo externo. Se resalta el papel del comportamiento verbal de los políticos en la influencia sobre las expresiones faciales de los votantes, con importantes implicaciones para el juicio social y los resultados conductuales.
Este giro argumentativo que le da peso a los partidos y liderazgos en la conducción política más que a un valor heurístico ideológico, refleja que las organizaciones partidistas tienen impacto en las decisiones de los votantes, pues se apropian de agendas temáticas teniendo cabida en los componentes cognitivos y afectivos de la sociedad. Por lo tanto, la competencia partidista ejerce como predictor de la decisión del votante (Bellucci, 2006). En Alemania, por ejemplo, a partir de un estudio comparativo de las elecciones del 2013 y 2017, Nyhuis et. al. (2023) detectaron lo unidimensional del eje izquierda-derecha convencional en el año 2013, mientras que en las elecciones del 2017 aparece una dimensión antisistema (alternativa a los polos ideológicos) que tiene representación partidista (como el Alternative für Deutschland) e influencia en los espacios de conflicto.
Por otro lado, hay evidencias de que el populismo partidista profundiza la polarización política. Wagschal (2020), halló que la polarización es relevante porque predice un creciente estancamiento de reformas. La polarización aumenta en aquellos países con tendencias a partidos populistas y en países con un sistema electoral de representación proporcional. Años antes, Caricati (2019) había estudiado la relación entre la orientación política con la satisfacción del sistema nacional y con la confianza en las instituciones, así como con la justificación del sistema y su relación con el conservadurismo político, todas en diferentes poblaciones. Sus hallazgos encontraron evidencia de asociación entre el conservadurismo político y la justificación del sistema, así como en que la justificación del sistema parece disminuir en los extremos del espectro político.
Otras investigaciones también han resaltado el valor predictivo de la orientación política, destacando mayor impacto en una postura o polo ideológico que en la polarización. Un ejemplo es la mayor asociación entre el narcisismo nacional con las personas de inclinación derechistas que con la radicalización ideológica (Maglić et al., 2024). Asimismo, altos niveles de percepción de amenaza y peligro social se relacionan con mayores niveles de autoritarismo derechista (Etchezahar y Imhoff, 2017). Lorente y Sánchez-Vítores (2023), por su parte, evidenciaron que la edad estaba asociada con la ubicación ideológica, donde los jóvenes son más proclives a la izquierda que los adultos, aunque esta tesis empieza a desdibujarse porque los jóvenes de hoy tienen menos inclinación izquierdista que los jóvenes de los años sesenta y setenta del siglo XX.
Continuando con el grupo etario y su relación con la ubicación ideológica, Mitrea et al. (2021) estudiaron la influencia de una visión pesimista en la situación económica intergeneracional y su impacto en las actitudes políticas. Sus hallazgos muestran que los jóvenes con una percepción futura peor a la de sus padres, son más propensos a situarse en los extremos del espectro ideológico. Asimismo, una experiencia en Chile años atrás, determinó que los jóvenes, lejos de restarle importancia a la vida política, poseían un significado novedoso de su espectro participativo, concepción que el tradicionalismo no lograba canalizar con sus instituciones y modelos tradicionales. Se trataba de una nueva versión democrática donde los izquierdistas mostraron diferencias perceptuales sobre el centralismo que los de derecha (Cárdenas et al., 2007).
Sobre la influencia del sistema político con la ideología, si bien hay tesis que sugieren que la polarización aumenta en aquellos países con tendencias a partidos populistas y en países con un sistema electoral de representación proporcional (Wagschal, 2020), también puede sustentarse que pasa lo mismo en democracias consolidadas, al menos comparativamente con países que no lo fueron anteriormente. Dassonneville y McAllister (2025) hallaron en su estudio longitudinal (1990-2022) que los ciudadanos de antiguos países comunistas son menos propensos a identificarse con la izquierda-derecha (ya sea a nivel social, actitudinal o afiliación partidista) en comparación con sus homólogos de democracias consolidadas. En Argentina, Ratto (2018) encontró que el eje oficialismo-oposición es más relevante en el espectro político que el eje izquierda-derecha.
Se trabajó con la base de datos de la Corporación Latinobarómetro (v2024.1) correspondiente a la ola 2024 para República Dominicana. Para asegurar la estabilidad de los ejes factoriales y la nitidez de las distancias en el ACM, se optó por una matriz de alta densidad informativa mediante la eliminación por lista (listwise deletion) de casos con respuestas “No sabe/No responde” en cualquiera de las 18 variables activas. Este procedimiento resultó en una muestra analítica final de n=308.
Si bien esta reducción (69.2%) responde al efecto acumulado de omisiones en diversas dimensiones (socioeconómicas, de valores y políticas), se observó una importante incidencia de datos faltantes en sujetos con ambivalencia en su autoubicación ideológica, fenómeno consistente con el pragmatismo descrito en la literatura sobre cultura política dominicana. No obstante, al contrastar la muestra analítica con la original (N=1000) mediante pruebas de X², en variables estructurales como género y región, no se detectaron desviaciones significativas (p > 0.05). Esto confirma que la submuestra mantiene la proporcionalidad demográfica inicial, representando fielmente a los ciudadanos con posicionamientos definidos. Consecuentemente, el error muestral se reajustó de ± 3.1% a ± 5.6% (95% de confianza).
Operativamente, las categorías fueron recodificadas (SPSS v.26) para estandarizar las escalas y reducir desequilibrios en las contribuciones a la inercia del sistema factorial, siguiendo las recomendaciones de Greenacre (2017). A continuación, se presenta en la Tabla 1 las variables de estudio, sus categorías analíticas (modalidades) y sus respectivos identificadores en los planos factoriales.
Tabla 1
Especificación de las variables incorporadas al análisis con sus categorías e identificador
Variables |
Categorías (identificador factorial) |
Sexo |
Hombre (hombre) Mujer (Mujer) |
Rango de edad |
16-25 años (Edad) 26-40 años (26-40años) 41-60 años (41-60años) Más de 60 años (+60 años) |
Nivel económico del entrevistado (percibido por el encuestador) |
Nivel económico alto-medio (NEalto-medio) Nivel económico medio (NEmedio) Nivel económico medio-bajo (NEmedio-bajo) |
Nivel educativo (del entrevistado) |
Analfabeto (analfabeto) Educación básica, cursado o culminada (Edu-Básica) Educación secundaria, cursado o culminada (Edu-Secundaria) Educación Superior, cursado o culminada (Educ-Superior) |
Raza/Etnia |
Asiático (asiático) Negro (negro) Indígena (indígena) Mestizo (mestizo) Mulato (mulato) Blanco (blanco) Otra raza (otra raza) |
Religión |
Católico (católico) Evangélico de diversas instituciones (Evangélico (Div)) Adventista, testigo de jehová, mormón (Advent/TJ/mormón) Judío (judío) Protestante (Protestante) Cultos afro-americanos (Cultos Afro) Creyente, pero no perteneciente a iglesias (Creyente/no pert) Ateo (Ateo) Ninguna religión (Ninguna Religión) |
Apoyo a la democracia como sistema de gobierno |
La democracia es preferible ante cualquier otra forma de Gobierno (Apoyo Dem1) En algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático (Apoyo Dem2) La gente como uno, nos da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático (Apoyo Dem3) |
Ubicación política |
Izquierda (IZQ) Centro (Centro) Derecha (DER) |
Opinión sobre Estados Unidos |
Opinión muy favorable y favorable (USAFavorable) Opinión desfavorable y muy desfavorable (USADesfavor) |
Opinión sobre Rusia |
Opinión muy favorable y favorable (RusiaFavorable) Opinión desfavorable y muy desfavorable (RusiaDesfavor) |
Integración de República Dominicana con otros países de América Latina |
Sí a favor de la integración RD-LATAM (SíIntegraLATAM) No a favor de la integración RD-LATAM (NoIntegraLATAM) |
Los inmigrantes ayudan con el desarrollo económico del país |
Muy de acuerdo y de acuerdo (SíInmigDesarr) En desacuerdo y muy en desacuerdo (NoInmigDesarr) |
La economía de mercado es el único sistema con el que RD puede llegar a ser desarrollado |
Muy de acuerdo y de acuerdo (SíLibre Merc) En desacuerdo y muy en desacuerdo (NoLibre Merc) |
Votación por partido político si las elecciones fueran este domingo en RD* |
Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Partido Revolucionario Moderno (PRM) Partido Fuerza del Pueblo (PFP) No vota / No vota Por ninguno (No vota / Ninguno) |
Beneficiario de programas gubernamentales (el entrevistado, su familia o ambos) |
Sí (Sí (Prog / Ayuda)) No (No (Prog / Ayuda)) |
Valoración de Donald Trump |
Muy mala y mala (TrumpMalo) Regular (TrumpReg) Buena y muy buena (TrumpBueno) |
Justificación del aborto |
Nunca se justifica (AbortoNo) Escala neutral de justificación (AbortoReg) Siempre se justifica (AbortoSí) |
Identificación con la denominación pueblo o ciudadano |
Ciudadano (Ciudadano) Escala neutral (Ciudadano/Pueblo) Pueblo (Pueblo) |
* El criterio de selección de los partidos políticos obedece a frecuencias relativas mayores a 10%.
En un primer momento se realizó un Análisis de Correspondencias Múltiples (ACM), implementado en el software SPADv6. El objetivo fue reducir la dimensionalidad de la gran tabla disyuntiva completa (TDC) generada por las variables categóricas (nominales y ordinales recodificadas). Se buscó proyectar simultáneamente las modalidades de respuestas en un espacio vectorial de pocas dimensiones (ejes factoriales), revelando las estructuras latentes y las asociaciones entre las categorías (Escofier y Pagès, 2023). Se excluyó del análisis el perfil de individuos.
Asimismo, se utilizó la clásica corrección de inercia propuesta por Benzécri (1973) para estimar el porcentaje real de varianza explicada por cada eje. Se retuvieron los dos primeros ejes por su valor propio corregido (11.54) y por su pertinente interpretabilidad teórica en la configuración de la polarización sociopolítica e ideológica. Para el reporte de resultados, se detallan aquellas variables de mayor contribución acumulada y calidad representación (coseno2) al factor, haciendo énfasis en aquellas categorías que sean segregadas por la estructura latente. El fin es describir las posiciones más divergentes o ejes en conflicto de tipo político-social-ideológico. Finalmente se presenta el plano factorial conjunto (Factor 1 y 2) para analizar los cuadrantes y sus asociaciones más relevantes.
En un segundo momento, y para fortalecer las tipologías sociopolíticas e ideológicas de la población dominicana, se utilizó un Análisis de Clasificación Automática a partir de ejes factoriales, bajo el método Clasificación Jerárquica Ascendente (CJA). El número óptimo de clases fue determinado mediante el análisis del dendrograma resultante y la curva de ganancia de inercia interclase (criterio del “corte del árbol”). El número final, K= 4, fue seleccionado por ofrecer el mejor equilibrio entre homogeneidad interna de los grupos y contraste (heterogeneidad) entre ellos, a la vez que se mantiene la coherencia sociológica para la caracterización de los perfiles descriptivos de tipo ideológico-político.
Se empleó el algoritmo de Ward (criterio Ward) que se sustenta en principio en el teorema de Huygens, en donde la agregación de los grupos se calcula a partir de las distancias entre los centroides (individuos o elementos promedio) de cada agrupación. Por lo tanto, la inercia total para un conjunto de individuos agrupados mediante una partición formada por grupos se puede expresar como la suma de la inercia dentro de los grupos (Intra) más la inercia entre los grupos (Inter). Por otro lado, la utilización de los scores factoriales como input del clustering asegura que la clasificación resultante se base en la estructura de asociación más significativa del conjunto de datos, descartando el ruido no relevante (Greenacre y Blasius, 2006).
Finalmente, se interpretó el valor de prueba (Vtest) para contrastar la frecuencia observada de una modalidad dentro de una clase específica contra la frecuencia esperada de esa modalidad en la población total (la muestra completa). Esto permitió determinar si una modalidad está sobrerrepresentada (cuando % categoría en el grupo > % categoría en la muestra) o subrepresentada en el grupo (cuando % categoría en el grupo < % categoría en la muestra) de manera estadísticamente significativa (Greenacre, 2017). Asimismo, una modalidad es característica de una clase si el valor absoluto de su Vtest es igual o superior a 2 (Vtest ≥ 2) y estadísticamente significativa (Probabilidad< 0.05), para garantizar que las características de las clases no son producto del azar.
Las variables de mayor contribución al factor 1 son de tipo social y político. La edad, variable de mayor contribución al factor 1 (19.7), segrega los mayores de 40 años de los menores de 40 años. La segunda variable de mayor contribución es el nivel educativo (14.0). El factor 1 segrega la población de menor nivel educativo (analfabeta-educación básica) de la de mayor nivel educativo (educación secundaria-superior). La tercera variable de mayor contribución a la conformación del factor 1 es la ubicación política (13.9). El factor 1 segrega los simpatizantes de derecha de los simpatizantes izquierda-centro, siendo el factor 2 el que segrega izquierda-centro (contribución al factor 2 de 10.9). Este resultado permite evidenciar que en República Dominicana existe polarización ideológica. La cuarta variable de mayor relevancia es la religión (13.1). El factor 1 segrega a los católicos de los evangélicos (en sus diversas agrupaciones) y los no pertenecientes a ninguna religión.
Sobre la evidencia de polarización, si bien suele medirse tradicionalmente como la distancia métrica en la autoubicación ideológica (Dalton, 2008; Taylor y Herman, 1971), este estudio propone que, en el contexto dominicano, esta debe entenderse como una divergencia multidimensional. Los ejes hallados (sociopolítico y democrático-racial) demuestran que la distancia no es solo escalar entre izquierda y derecha, sino una fragmentación en las visiones sobre derechos y nación. Para responder a esta naturaleza multidimensional, la polarización se operacionaliza aquí como la distancia euclídea en el espacio factorial. Al observar las coordenadas, se puede notar que la categoría “derecha” se ubica en el lado negativo del Factor 1 (-0.46), mientras que la “izquierda” se sitúa en el lado positivo (0.57). Esta separación de 1.03 unidades factoriales no solo permite una visualización de la segregación en el plano, sino que constituye una cuantificación de la distancia ideológica real entre los polos (Sani y Sartori, 1983).
En cuanto a la conformación del factor 2, la variable de mayor contribución es el apoyo a la democracia (15.8). Este factor segrega a quienes consideran que la democracia es preferible ante que otra forma de gobierno de aquellos cuya postura es abrirle las puertas al autoritarismo, bien sea por indiferencia o ante determinadas circunstancias. La segunda variable de mayor importancia para el factor 2 es la raza (15.7). Este factor 2 segrega los mulatos y mestizos del resto de las razas (blancos, asiáticos, negros e indígenas), lo que permite señalar un condicionamiento racial que interviene en las diferencias de las representaciones de la sociedad dominicana.
Este factor 2 segrega igualmente a la integración de República Dominicana con otros países de América Latina (11.8) donde un grupo favorece la idea y el otro no. La cuarta variable de mayor contribución al factor 2 es la ubicación política. Se había señalado que este factor segrega la izquierda del centro y la derecha (10.9), lo que permite reafirmar que la ideología política es un pilar relevante en la sociedad dominicana, representando un punto de partida de posibles visiones antitéticas sobre temas diversos.
Ahora bien, al presentar las variables de mayor contribución en la conformación de los factores 1 y 2 por separado, es pertinente una mirada conjunta al plano factorial (Figura 1) para observar las asociaciones de las modalidades (de las variables de mayor relevancia ya presentadas) en cuatro cuadrantes. La exposición de otras variables de importante contribución las expondremos con mayor precisión en el análisis de clúster.
Figura 1
Plano de factores 1 y 2

El primer cuadrante (puntos resaltados en rojo claro), conglomera al grupo etario menor a 40 años (16-25 y 26-40 años), la ubicación política de izquierda, los no perteneciente a ninguna religión, quienes no están de acuerdo con que el libre mercado sea la única vía de desarrollo, a quienes les da igual un gobierno democrático o uno no democrático. Con menor contribución, pero no menos importante, este cuadrante agrupa igualmente a las personas que no votan en general o no votan por ningún partido político, nunca justifican el aborto, mujeres, el nivel económico alto-medio y, con muy baja contribución (0.09) y baja calidad de representación (0.0007) (ver Figuras 2 y 3), quienes se consideran creyentes, pero no están en una institucionalidad religiosa.
Figura 2
Contribución de cada modalidad/categoría a la carga factorial (importancia)

Figura 3
Coseno cuadrático (cos2) de cada modalidad/categoría para observar la calidad de representación en el plano factorial (pertinencia)

Con relación al segundo cuadrante (puntos resaltados en rosado), se asocian las personas con posición política de centro, perteneciente a la religión evangélica, con estudios en educación superior, de raza mestiza o mulata, proclives a la integración de República Dominicana con otros países latinoamericanos y que consideran, en algunos casos, que el autoritarismo puede ser preferible que la democracia. En este mismo cuadrante, aunque con contribuciones menores, se encuentra relacionado con las posturas favorables de Estados Unidos y Rusia (referentes claves ideológicos entre los sistemas derecha-liberal e izquierda-socialistas), así como la figura de Donald Trump, las personas que piensan que la inmigración sí ayuda al desarrollo del país, y quienes se denominan ciudadanos (un concepto más relacionado con el constitucionalismo liberal). También se encuentra asociado a este grupo las personas que votan por el Partido Fuerza del Pueblo (PFP), quienes mantienen una postura neutral con relación al aborto y quienes reportaron no recibir beneficios de los programas gubernamentales.
Al observar el tercer cuadrante (puntos resaltados en azul), se puede apreciar la asociación de personas católicas, mayores de 40 años, quienes piensan que la democracia es preferible ante cualquier otra forma de gobierno y se posicionan políticamente como de derecha. Importante destacar que, en este grupo, se encuentra asociado igualmente el sexo masculino, el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y quienes piensan que el libre mercado en la única vía para que el país se desarrolle. Las personas de nivel económico medio-bajo, aunque se encuentran en este cuadrante, presentaron una baja calidad de representación según el coseno2 (0.04) (ver Figura 3), lo que indica una dudosa pertenencia al grupo.
El cuarto cuadrante (puntos resaltados en rojo oscuro) agrupa un bajo apoyo a la integración del país con Latinoamérica, el ateísmo, la raza negra, una visión desfavorable de Estados Unidos, y la inclinación a votar por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). En menor contribución, se ubica la raza blanca, una visión desfavorable de Rusia, la justificación del aborto y ser beneficiario de programas gubernamentales.
A continuación, con base en los resultados de la clasificación automática a partir de ejes factoriales, se presentan los cuatro clústeres (clases) que el análisis arrojó como el mejor equilibrio entre homogeneidad interna de los grupos y contraste (heterogeneidad) entre ellos (ver cortes en Figura 4). Para maximizar la precisión analítica, se ordenó la presentación de los resultados por importancia del factor caracterización (% de la categoría en el grupo) así como su poder discriminante (% del grupo en la categoría), es decir, elementos que un grupo posee que lo hace distintivo de otros grupos. Es menester resaltar que en todos los reportes de modalidades el % categoría en el grupo > % categoría en la muestra.
Figura 4
Dendograma del 2do corte para la descripción de las 4 categorías seleccionadas

La Tabla 2 refleja que el 76% de las personas de esta clase no justifica el aborto, lo que indica una característica relevante pero no discriminante, ya que tan solo el 35.9% de quienes no favorecen el aborto están en este grupo. El 68.4% tiene una opinión favorable de Rusia y el 59.7% son mujeres. También, el 52.1% de las personas cuentan con un nivel educativo superior y al 51.09 % les da igual un régimen autoritario que democrático. Sobre este último aspecto, es importante destacar que el 66.2% de todas las personas que tienen esta postura frente a un régimen de gobierno están en esta clase, lo que significa que tiene un alto efecto discriminante.
Tabla 2
Caracterización del clúster 1/4 (F=92 / 29.89%): la joven izquierda educada
Categoría |
% de categoría en el grupo |
% de categoría en la muestra |
% del grupo en la categoría |
V test |
Da igual régimen democrático/autoritario |
51.09 |
23.05 |
66.20 |
7.23* |
16-25 años |
39.13 |
17.53 |
66.67 |
6.08* |
Ninguna/Religión |
43.48 |
20.78 |
62.50 |
6.03* |
Izquierda |
41.30 |
23.38 |
52.78 |
4.57* |
Educación Superior |
52.17 |
33.44 |
46.60 |
4.35* |
Opinión favorable Rusia |
68.48 |
50.00 |
40.91 |
4.14* |
26-40 años |
50.00 |
32.79 |
45.54 |
4.01* |
Libre Mercado única vía de desarrollo (en desacuerdo) |
45.65 |
30.84 |
44.21 |
3.49* |
Mujer |
59.78 |
45.13 |
39.57 |
3.25* |
No se justifica el aborto |
76.09 |
63.31 |
35.90 |
2.96* |
* Probabilidad < 0.00
El 50% de las personas de este grupo tienen edades entre 26-40 años y el 39.1% entre 16-25 años (elemento que discrimina en un 66.67%), por lo tanto, el 89.1% de las personas de este grupo tienen 40 años o menos. Siguiendo con el orden de representación del grupo, el 45.6% considera que el libre mercado no es la única vía de desarrollo que tiene República Dominicana y el 43.4% no pertenecen a ninguna religión (un factor discriminante, pues el 62.5% de todos quienes se definen sin ninguna religión, están en este grupo). Finalmente, el 41.3 % de las personas de este grupo se ubican ideológicamente como de izquierda.
La delimitación de este grupo sustenta experiencias previas sobre la relación de los más jóvenes con la izquierda (Lorente y Sánchez-Vítores, 2023; Lorente, 2019), sumando a la simpatía con Rusia, sistema ideológico opuesto al de Estados Unidos (referentes ideológicos desde la guerra fría), del cual se tiene evidencia de que la mala imagen de este último país colaboró con el auge de la izquierda latinoamericana (Torrico y Solís, 2020). Consonante con lo anterior, este grupo no cree en el libre mercado como la panacea del desarrollo, algo congruente con posturas antiliberales y regulatorias -y por ende de izquierda-.
Otro rasgo interesante de este grupo es que se vincula con altos niveles educativos, el 33% de todas las personas con educación superior están en este clúster. Esto permite relacionar un criterio izquierdista, crítico con la base del desarrollo liberal como única forma de desarrollo y de la hegemonía de la democracia churchilliana, pues el 51% del grupo le da igual un régimen autoritario-democrático. Sin embargo, una característica contraria a la literatura es la relación mujer-izquierda con el no aborto. Discusiones sobre ideología de género (Márquez y Laje, 2016) han destacado la relación del movimiento feminista, de fundamento izquierdista, en defensa del aborto, por lo que se puede sustentar que, en el caso de la mujer dominicana, a pesar de pertenecer a un eje de izquierda (45% de las mujeres de la muestra están en este grupo) se deslinda de este matiz ideológico.
El 86.2 % de este grupo tiene una opinión desfavorable con Rusia, la mitad de la muestra referente a este elemento se encuentra en este grupo (50%) pero no representa un criterio discriminante, pues sólo el 28.5% de quienes tienen una opinión desfavorable con Rusia se encuentran en este grupo. Seguidamente, el 68,6% del grupo opina que la inmigración no colabora con el desarrollo económico del país. El 64.7% es católico, el 49% es de raza negra y el 43.1% tiene una opinión desfavorable con Estados Unidos, pero con un alto nivel de discriminación, ya que el 88% de quienes tienen esta postura frente a USA se encuentran en este grupo.
Continuando con la jerarquía descriptiva del clúster (Tabla 3), el 35.2% de este grupo tiene más de 60 años, el 33.3% vota por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Sobre este último punto, aunque es una modalidad que caracteriza medianamente, sí tiene un valor discriminante, ya que casi la mitad de las intenciones a votos del PLD están en esta clase (45.9%). Finalmente, el 29.4% tiene una opinión desfavorable con la integración del país con el resto de los países latinoamericanos, con un alto nivel de discriminación, pues el 60% de quienes se inclinan por esta postura están en esta clase.
Tabla 3
Caracterización del clúster 2/4 (F=51 / 16.56%): el nacionalismo conservador
Categoría |
% de categoría en grupo |
% de categoría en la muestra |
% del grupo en la categoría |
V test |
Opinión desfavorable USA |
43.14 |
8.12 |
88.00 |
8.21* |
Opinión desfavorable Rusia |
86.27 |
50.00 |
28.57 |
5.75* |
Inmigrantes no ayudan al desarrollo |
68.63 |
32.79 |
34.65 |
5.63* |
Raza-Negra |
49.02 |
20.13 |
40.32 |
5.03* |
Opinión desfavorable con que RD integre LATAM |
29.41 |
8.12 |
60.00 |
5.02* |
Partido PLD |
33.33 |
12.01 |
45.95 |
4.39* |
+60 años |
35.29 |
19.16 |
30.51 |
2.86* |
Católico |
64.71 |
46.43 |
23.08 |
2.72* |
* Probabilidad < 0.00
Este grupo es particularmente interesante porque refleja un cerco a simpatías externas, es decir, ni Rusia ni Estados Unidos, tampoco integración latinoamericana, pudiendo interpretarse como un clúster nacionalista, sin ningún tinte o rasgo que lo pueda posicionar ideológicamente con etiquetas políticas o económicas clásicas. Adicional a un nacionalismo de matiz antihegemónico, prevalece una demarcación racial (raza negra), etaria (lo más adultos) y religiosa (católica), estos últimos acentuando una posición conservadora si se toma en cuenta el papel de la institucionalidad católica en el apoyo al conservadurismo político nacional, al menos en el siglo XX dominicano (Concepción Pérez, 2024). Por último, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) sería la representación partidista de este clúster.
La Tabla 4 muestra que el 82% de las personas de esta clase prefieren la democracia antes de cualquier otra forma de gobierno, lo que evidencia una importante característica, pero con un bajo valor discriminante, pues tan solo el 22% de esta modalidad se encuentra en la clase. Seguidamente, el 72% de este grupo se considera del centro político (no se identifica pronunciadamente ni a la izquierda ni a la derecha), con un alto nivel de discriminación, pues el 58% de las personas de centro se encuentran en esta clase.
Tabla 4
Caracterización del clúster 3/4 (F=51 / 16.3%): el centro democrático
Categoría |
% de categoría en grupo |
% de categoría en la muestra |
% del grupo en la categoría |
V test |
Centro político |
72.00 |
20.13 |
58.06 |
8.85* |
Apoyo medio al aborto |
48.00 |
11.36 |
68.57 |
7.42* |
Ciudadano/Pueblo |
30.00 |
10.71 |
45.45 |
4.08* |
Evangélico (Diversos) |
52.00 |
29.22 |
28.89 |
3.57* |
Democracia preferible ante cualquier otra forma de gobierno |
82.00 |
60.39 |
22.04 |
3.38* |
Raza-Mestiza |
44.00 |
24.35 |
29.33 |
3.21* |
Partido PFP |
22.00 |
9.42 |
37.93 |
2.81* |
* Probabilidad < 0.00
El 52% se considera evangélico, el 48% tiene una posición neutral frente al aborto, con un alto poder discriminante (68.5%), el 44% es de raza mestiza, siendo un elemento no discriminante (29.3%), el 30% no se inclina pronunciadamente con la calificación de pueblo ni ciudadano, se mantiene en el medio, con un importante poder discriminante (45.4%) y, finalmente, el 22% vota por el Partido Fuerza del Pueblo (PFP) con un regular poder discriminatorio, pues el 37.9% de todos los proclives a votar por este partido se encuentran en este grupo.
Dos líneas gruesas permiten una lectura del centralismo de acuerdo con la teoría. La primera, refiere a que el centro representa una mayor modernización que salvaguarda los excesos ideológicos o extremos, signo de racionalidad y equilibrio (Romero, 2007). Otra dirección apunta al desgaste partidista al no haber contenidos programáticos distintos, por lo tanto, la gente ignora falsas opciones (de Benoist, 1995) y en algunos casos se pierde el sentido de izquierda-derecha (Cavazza et al., 2021). Los hallazgos apuntan a relacionar el centro político con posturas medias entre el aborto (tema referencial del conservadurismo) y la nomenclatura pueblo-ciudadano. Incluso, el punto medio que representa el mestizaje (ni negro ni blanco).
Sin embargo, el hecho de que este grupo esté asociado a una opción partidista, la Fuerza del Pueblo (PFP), permite hipotetizar sobre una representación política ideológica del equilibrio, o de los puntos medios, que capitaliza aquellas posturas que no se sitúan en los extremos. Sobre el perfil sociodemográfico de los centristas, vinculado a un menor nivel educativo, mujeres y grupo etario de edad avanzada (De la Calle et al., 2010) o medio (Brussino et al., 2016), no hay evidencia que sustente este patrón. Lo que sí parece ser una característica clara del centralismo dominicano es su devoción por la democracia ante otra forma de gobernanza, así como su vinculación con la religión evangélica en sus diversidades de tendencias.
El 100% de las personas de este grupo tiene una opinión favorable de Estados Unidos, con una capacidad de discriminación del 40.6%. El 89.5% tiene una postura ideológica de derecha con un alto nivel de discriminación, es decir, el 59.2% de todos los derechistas están en esta clase, al igual que el 86% creen que el libre mercado es la única vía para el desarrollo de República Dominicana. El 73.9% son hombres (el 50% de todos los hombres están en este grupo) y el 73.9% de esta clase consideran que la democracia es preferible ante cualquier otra forma de gobierno, con un nivel de discriminación del 45.7%.
Siguiendo con el proceso de caracterización del grupo (Tabla 5), el 69.5% de las votaciones serían para el Partido Revolucionario Moderno (PRM) con un nivel de discriminación del 46.5%, lo que indica que casi la mitad de la población proclive a votar por el PRM pertenecen a esta clase. El 64.3% son católicos, indicando que el 51.7% de todos los católicos están en este grupo (otro 23% se ubica en la segunda clase: nacionalismo conservador). El 42.6% cuenta con una educación básica, el 29.5% de este grupo tiene más de 60 años y el 6% es de raza asiática. Importante destacar que el 100 de las personas de raza asiática pertenecen a este grupo, lo que se traduce en un poder de discriminación total.
Tabla 5
Caracterización del clúster 4/4 (F=115 / 37.34%): el derechismo liberal
Categoría |
% de categoría en grupo |
% de categoría en la muestra |
% del grupo en la categoría |
V test |
Derecha |
89.57 |
56.49 |
59.20 |
9.39* |
Hombre |
73.91 |
54.87 |
50.30 |
5.14* |
Libre Mercado única vía de desarrollo (de acuerdo) |
86.09 |
69.16 |
46.48 |
5.02* |
Católico |
64.35 |
46.43 |
51.75 |
4.77* |
Opinión favorable USA |
100.00 |
91.88 |
40.64 |
4.44* |
Educación Básica |
42.61 |
28.57 |
55.68 |
4.04* |
Democracia preferible ante cualquier otra forma de gobierno |
73.91 |
60.39 |
45.70 |
3.67* |
Partido PRM |
69.57 |
55.84 |
46.51 |
3.66* |
+60 años |
29.57 |
19.16 |
57.63 |
3.39* |
Raza-asiática |
6.09 |
2.27 |
100.00 |
3.12* |
Sí justifica el aborto |
35.65 |
25.32 |
52.56 |
3.05* |
* Probabilidad < 0.00
Siendo la sociedad dominicana proclive a la ubicación derechista (Latinobarómetro, 2024), hay evidencias de una congruencia ideológica con esta postura, como la opinión favorable de Estados Unidos (contraria al izquierdismo que tiene la misma postura, pero con Rusia), su visión favorable al libre mercado como única vía al desarrollo y su respaldo a la democracia churchilliana ante cualquier otra forma de gobierno. Menester resaltar la pertenencia de este grupo al sexo hombre y la justificación al aborto, tema controvertido en sociedades conservadoras.
Los resultados respaldan patrones previos sobre la relación entre la inclinación derecha e indicadores sociodemográficos como el grupo etario de mayor edad (Lorente y Sánchez-Vítores, 2023) y un nivel bajo de educación (Brussino et al., 2016). En cuanto a la religión católica y su relación con la ideología derechista (Bobbio, 2014), hay evidencias recientes a nivel latinoamericano que, además de prevalecer el catolicismo (58 %) en la representación política (parlamentaria), mientras más creyente religioso más inclinación ideológica a la derecha (Martínez-Hernández y Miranda, 2025), lo que sustenta una asociación entre religiosidad e ideología política.
Por otro lado, la relación del Partido Revolucionario Moderno (PRM) con este grupo va más allá de una inclinación al libre mercado y la derecha. En su análisis sobre las ideas políticas del siglo XXI, Antón y Vallbé (2002) resaltan que el liberalismo es la ideología de la posmodernidad, y tiene como base el sistema capitalista globalizado, donde lo económico prevalece sobre lo político, restándole peso al Estado y a la participación ciudadana. En este sentido, la estructura de poder del PRM para su primer gobierno (2020-2024) contó con un acceso importante del elitismo económico a los núcleos de decisión político, por ejemplo, el 40% de los cargos de alta importancia ministerial de su gabinete lo encabezaron empresarios (Benito, 2024).
El Análisis de Correspondencias Múltiples (ACM) aplicado permite proyectar las posiciones ideológicas de la sociedad dominicana en un espacio geométrico donde la proximidad entre categorías indica asociación y la lejanía representa divergencia. En este sentido, y siguiendo la lógica de distancia ideológica de Sani y Sartori (1983), los resultados a continuación no solo describen perfiles, sino que miden la magnitud de la separación entre visiones de mundo. Al calcular la inercia inter-clase mediante la Clasificación Jerárquica Ascendente (CJA), se evidencia que la sociedad dominicana presenta una estructura de polarización multidimensional que amplifica la métrica unidimensional de Dalton (2008), revelando brechas significativas en los ejes sociopolítico y democrático-racial.
A partir de las variables sociales e ideológicas establecidas como modalidades claves para una segregación grupal, se puede estructurar ejes latentes que permitan ver un panorama divergente dentro de la política nacional. Alrededor de estos ejes se circunscriben distintas posturas frente a temas como el libre mercado, el respaldo a la democracia churchilliana, el aborto y los partidos políticos, lo cual permite inferir sobre criterios ideológicos-conceptuales más amplios con el pensamiento político contemporáneo. Importante destacar que el nivel económico, así como los programas de gobiernos, no tuvieron relevancia estadística, lo que se traduce en que su distribución es homogénea entre los grupos.
Así, se destaca que la diferencia generacional representa posturas congruentes con la literatura, específicamente sobre la relación de los jóvenes, el izquierdismo (Lorente y Sánchez-Vítores, 2023; Lorente, 2019) y el alto nivel educativo (Brussino et al., 2016), lo que conlleva a una postura crítica al libre mercado como única vía al desarrollo de República Dominicana, así como con la democracia churchilliana. En la acera opuesta, las personas de mayor edad convergen con la ideología derechista, más proclives al libre mercado y comprometidos con la democracia como única opción. A diferencia de la izquierda joven e intelectual, este grupo sí tiene representación partidista (el PRM), cuya acción política reciente descansa en los bastiones del elitismo económico-empresarial, fundamento clave para la preservación privada del control de los medios de producción.
El centralismo político juega un rol fundamental como eje divergente, pues esta opción, más que escepticismo, pareciese sumarse como un punto de equilibrio al escenario político actual. Esta perspectiva presenta una alternativa neutral con el aborto, un punto neutro discursivo entre la simbología pueblo-ciudadano, así como en términos raciales-étnico (como el mestizaje, pues es la fusión histórica de los afrodescendientes y el blanco europeo, predominantemente español) y una vinculación con la institucionalidad evangélica. Esta segmentación, fundamentada en la democracia como única opción (un aspecto no neutral), tiene representación en el Partido Fuerza del Pueblo (PFP).
Otro eje que se sumaría al debate sería un aparente nacionalismo conservador. Se trata de una postura única de no alineación con grandes potencias (como Rusia o Estados Unidos), ni de sus sistemas político-sociales, pero tampoco con el hemisferio regional. Igualmente prevalece una visión desfavorable de la inmigración como ayuda al desarrollo nacional. Estos elementos, sumado a que este grupo posee una representación política de amplia trascendencia, como el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), permite inferir un acervo cultural antihegemónico y susceptible a amenazas hacia la autonomía política nacional. Puede tratarse de un nacionalismo que legitima el Estado como un ente superior que cohesiona una identidad colectiva como resultado de procesos histórico-culturales. Fija una relación entre el individuo, la sociedad-nación y el estado (Caminal, 2016), en donde el catolicismo tiene importante peso en el conservadurismo tradicional.
Este panorama de polarización político-ideológico y ejes temáticos claves pueden sentar las bases para futuros debates en la agenda política dominicana, como, por ejemplo: 1) el rol del estado frente a los intereses del capital privado (local y foráneo); 2) una revisión crítica de los acuerdos comerciales frente al mercado global y multilateral; 3) políticas con altos niveles simbólicos de identidad estado-nación (como por ejemplo, posturas radicales ante la situación migratoria y tratamiento fronterizo con la vecina Haití); 4) el aborto, tomando en cuenta que parece haber una relación más con el sexo que con la ideología política; 5) la tolerancia a talantes autoritarios, bien sea como sistema de gobierno o centrado en algún liderazgo.
El análisis factorial y de clúster realizado confirma de manera robusta la existencia de una polarización ideológica multidimensional en la sociedad dominicana, estructurada principalmente en dos ejes divergentes: uno sociopolítico (edad, educación, ubicación política y religión) y otro centrado en la visión de la democracia y la raza. Estos ejes dan lugar a la identificación de cuatro perfiles ideológicos distintivos: la Joven Izquierda Educada, el Derechismo Liberal, el Centro Democrático y el Nacionalismo Conservador.
Los dos primeros representan los polos opuestos de esta división, alineándose el primero con posturas críticas al libre mercado y la hegemonía democrática occidental, y el segundo con la defensa del libre mercado, la democracia churchilliana y una visión favorable de los Estados Unidos. El tercer eje, el Centro Democrático, emerge como una postura de equilibrio en temas simbólicos, con una marcada preferencia por la democracia y una importante asociación con la religión evangélica y el partido Fuerza del Pueblo (PFP).
La principal contribución de este estudio radica en desvelar la compleja trama de los clústeres ideológicos, demostrando que la polarización trasciende la simple ubicación en el espectro izquierda-derecha. El Nacionalismo Conservador (asociado al PLD), caracterizado por el rechazo a la alineación con cualquier potencia extranjera (ni EE. UU. ni Rusia) y una marcada postura antiinmigración, subraya la relevancia de un eje identitario y antihegemónico con profundas raíces históricas y religiosas (catolicismo). Asimismo, la identificación de la divergencia entre sexo y postura sobre el aborto dentro de la Joven Izquierda Educada desafía los patrones de la literatura internacional, sugiriendo que las dinámicas de género en la sociedad dominicana se deslindan de la influencia ideológica global en ciertos temas morales. Notablemente, el nivel económico y los programas de gobierno no se erigen como variables de segregación, lo que indica que las divisiones políticas se centran en valores y visiones del estado-nación más que en la distribución de la riqueza.
En prospectiva, estos resultados sientan las bases para la futura agenda política y académica en el país. Se recomienda para investigaciones futuras explorar con mayor profundidad los factores subyacentes a la tolerancia a talantes autoritarios, evidenciado en la Joven Izquierda Educada, así como la durabilidad del Centro Democrático como punto de equilibrio político. Igualmente, es crucial investigar la interrelación entre la raza y las visiones ideológicas, especialmente en el clúster Nacionalista Conservador, y el potencial impacto de las posturas antihegemónicas y antiinmigratorias en las políticas de identidad nacional y fronterizas. El panorama actual sugiere que el debate político dominicano se moverá cada vez más en torno a ejes temáticos complejos -como el rol del Estado frente al capital, la revisión de acuerdos comerciales y los derechos reproductivos-que requerirán un análisis continuo de la evolución de estos perfiles ideológicos.
Finalmente, un hallazgo revelador de esta investigación es la distribución de las identidades partidarias en clústeres divergentes, a pesar de la aparente despolarización ideológica que exhiben las cúpulas políticas dominicanas. Mientras las élites partidarias operan bajo una lógica de pragmatismo y consenso programático, los resultados del ACM demuestran que las bases sociales sí utilizan al sistema de partidos como un mecanismo de anclaje para sus diferencias. El hecho de que la Fuerza del Pueblo (PFP) se asocie al Centro Democrático, el PLD al Nacionalismo Conservador y el PRM al Derechismo Liberal, sugiere que los partidos actúan como contenedores de cosmovisiones que las élites prefieren no agitar en el discurso público. Próximos estudios deben evaluar esta desconexión entre la “paz ideológica” de las cúpulas y la “fragmentación de valores” ciudadanos, así como la relación de la oferta electoral como voz plena a la profundidad de tensiones latentes.
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