Ciencia y Sociedad, Vol. 51, No. 1, junio, 2026 • ISSN (impreso): 0378-7680 • ISSN (en línea): 2613-8751

LA SUBUTILIZACIÓN DE LA FUERZA LABORAL EN MÉXICO: MÁS QUE UNA TASA DE DESEMPLEO

Labor underutilization in Mexico: more than just the unemployment rate

DOI: https://doi.org/10.22206/ciso.2026.v51i1.3537

María Verónica Murguía Salas

Universidad Autónoma del Estado de México
https://orcid.org/0000-0001-6961-4009
mvmurguias@uaemex.mx

Recibido: 16/05/2025 • Aprobado: 07/02/2026

INTEC Jurnals - Open Access

Cómo citar: Murguia Salas, M. V. (2026). La subutilización de la fuerza laboral en México: más que una tasa de desempleo. Ciencia y Sociedad, 51(1), 33-50. https://doi.org/10.22206/ciso.2026.v51i1.3537

Resumen

En México, el principal indicador para medir la oferta de trabajo no utilizado es la tasa de desocupación, la cual incluye a personas que no tienen trabajo, pero sí lo están buscando y se encuentran disponibles para realizarlo. Sin embargo, esta medición deja fuera del análisis un contingente de personas que requiere insertarse al mercado laboral de forma plena. Por ello, el objetivo del artículo es discutir la insatisfacción del trabajo decente debido a la subutilización de la fuerza laboral de México a partir de sus tres componentes: desempleo, fuerza de trabajo potencial y subempleo por insuficiencia de horas. A través de una revisión documental, un análisis de estadística descriptiva y la aplicación de modelos de regresión logística múltiple, se identificaron patrones sociodemográficos diferenciados que evidencian la incorporación de parámetros más robustos y próximos a la necesidad insatisfecha del trabajo. Los resultados muestran que, en términos generales, las personas solteras, adultos y quienes poseen niveles de escolaridad media y superior tienen mayores probabilidades de formar parte de los distintos tipos de subutilización. Asimismo, variables como el sexo, estado conyugal, tener hijos, asistencia escolar y el ámbito de residencia inciden de forma diferenciada en cada grupo. Las conclusiones subrayan la importancia de adoptar una visión más integral y desagregada para mejorar las mediciones estadísticas oficiales y orientar con mayor eficacia las políticas públicas, en consonancia con los compromisos del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8 sobre trabajo decente y crecimiento económico.

Palabras clave: Mercado de trabajo mexicano, trabajo decente, objetivos de desarrollo sostenible, subutilización de la fuerza laboral.

Abstract

In Mexico, the main indicator used to measure unused labor supply is the unemployment rate, which includes people who do not have a job but are looking for one and are available to do so. However, this measurement excludes a segment of the population that needs to be fully integrated into the labor market. Therefore, the objective of this article is to discuss the unmet demand for decent work based on the underutilization of Mexico’s labor force, considering its three components: unemployment, potential labor force, and underemployment due to insufficient hours. Through a document review, descriptive statistical analysis, and the application of multiple logistic regression models, distinct sociodemographic patterns were identified, highlighting the need for more robust parameters that better reflect unmet labor demand. The results show that, in general terms, single individuals, adults, and those with medium or higher levels of education are more likely to be part of the different types of labor underutilization. Likewise, variables such as sex, marital status, having children, school attendance, and area of residence have varying effects across each group. The conclusions highlight the importance of adopting a more comprehensive and disaggregated perspective to improve official statistical measurements and to more effectively guide public policy, in line with the commitments of Sustainable Development Goal 8 on decent work and economic growth.

Keywords: Mexican labor market, decent work, sustainable development goals, underutilization of the workforce.

Introducción

Instancias internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) promueven la generación del empleo decente. Para ello, se han planteado objetivos y metas de alcance global que tienden a impulsar acciones para mejorar la calidad de vida de las personas. Sin embargo, existen obstáculos que impiden lograr dicho encauce. En este documento se discute el sesgo en el análisis y medición de la necesidad insatisfecha del empleo.

En México se utiliza como principal indicador para medir la oferta de trabajo no utilizada a la tasa de desocupación, la cual incluye a las personas que cumplen con tres condiciones: no tienen empleo, realizan una búsqueda activa y están disponibles para ocuparse. Este indicador es de lo más utilizados porque sintetiza el desempleo explícito (abierto) y puede ser comparable entre países y a través del tiempo (OIT, 2015a), lo cual permite identificar fenómenos atenuantes al contexto, como recesiones económicas o crisis de otra índole como las sanitarias, ambientales o de seguridad (Weller et al., 2020).

Sin embargo, la tasa de desocupación muestra una incapacidad de incorporar otros grupos de personas que también demandan empleo pleno, de calidad y decente. Por ello, aquí se opta por incorporar en el análisis a la subutilización de la fuerza laboral, misma que está compuesta por tres principales componentes: desempleo, subempleo por insuficiencia de horas y fuerza de trabajo potencial (OIT, 2013). En este estudio, desde la sociodemografía, se podrá evidenciar que cada uno de estos grupos refiere a distintos orígenes, características y necesidades desde donde se demandan los espacios en el mercado laboral.

Por lo anterior, las preguntas que orientan el análisis del presenta artículo son: ¿cuáles son las características de la subutilización de la fuerza laboral de México al contemplar sus tres componentes (desempleo, subempleo por insuficiencia de horas y fuerza de trabajo potencial)? ¿Qué aspectos sociodemográficos influyen más en la probabilidad de que una persona pertenezca a alguno de los tres componentes de la subutilización de la fuerza laboral en México?

Las interrogantes previas pretenden evidenciar las diferentes necesidades insatisfechas, esto a partir de las diversas condiciones marginales en las que se encuentran las personas en su interés por incorporarse de manera plena en el mercado laboral. A partir de ello, el contenido del artículo se estructura de cinco secciones. En la primera, se hace una exposición sucinta sobre el trabajo decente y el Objetivo 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con la intención de mostrar los parámetros internacionales sobre la plena inclusión de las personas en el mercado laboral. La segunda sección presenta el concepto de la subutilización de la fuerza laboral, aunado a sus tres componentes, con el fin de delimitar y clarificar la oferta potencial de trabajo a partir de la heterogeneidad.

En la tercera sección se expone la metodología, en la cual se incluye la descripción de la fuente de datos y la justificación de las herramientas estadísticas utilizadas para el análisis. En la cuarta sección, con el uso de la estadística descriptiva, se exponen las características sociodemográficas de los grupos de población que conforman cada uno de los componentes. En la quinta sección se presentan los resultados de los modelos de regresión logística múltiple aplicados para cada uno de los componentes de la subutilización, considerando para ello las variables sociodemográficas del análisis previo.

Finalmente, a partir de los resultados expuestos, se presentan las conclusiones del capítulo, en donde se destaca que los tres grupos de población que forman parte de la subutilización de la fuerza laboral tienen características diferentes, lo que evidencia disparidad en la aproximación e incorporación al mercado laboral. Esto se debe tomar en cuenta en la medición de la oferta de trabajo, así como en la creación de política pública encaminada a generar empleos decentes.

El trabajo decente y el Objetivo 8 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible

De acuerdo con Juan Somavia, primer director general de la OIT, el trabajo decente se caracteriza por cuatro objetivos estratégicos: 1) derechos en el trabajo, 2) oportunidades de empleo, 3) protección social y 4) diálogo social (Levaggi, 2004). De esta manera, se concibe como una piedra angular para la defensa y garantía de los derechos humanos laborales, con gran impacto en otras esferas de la vida de las personas, pues se pueden alcanzar “metas más amplias como la inclusión social, la erradicación de la pobreza, el fortalecimiento de la democracia, el desarrollo integral y la realización personal” (Levaggi, 2004). Así, el trabajo decente:

Significa la oportunidad de acceder a un empleo productivo que genere un ingreso justo, la seguridad en el lugar de trabajo y la protección social para todos, mejores perspectivas de desarrollo personal e integración social, libertad para que los individuos expresen sus opiniones, se organicen y participen en las decisiones que afectan sus vidas, y la igualdad de oportunidades y trato para todos, mujeres y hombres (OIT, 2015b, párr. 1).

Como se puede notar, ya no es cuestión de “crear puestos de trabajo, sino que han de ser de calidad aceptable” (OIT, 1999), pues el trabajo decente se expresa más allá de todo significado sustentado en tener o no trabajo, o en la relación banal entre una actividad productiva realizada a cambio de una retribución monetaria. Se fundamenta en justicia, igualdad, calidad de vida, valores, identidades, bienestar social, es decir, en la dignificación de las personas y en su reconocimiento como sujetos de derechos para generar cambios en sus vidas y en sus entornos sociales.

De esta manera, el concepto traspasa los vínculos exclusivamente laborales, también tiene injerencia en estilos de vida, relaciones sociales, organización económica, así como en formas productivas trasnacionales derivadas de la globalización. Por su relevancia, el concepto se incluyó como un pilar de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), pues se consideró que “un trabajo decente es el mejor camino para salir de la pobreza y es también el camino hacia el crecimiento de las economías. El trabajo se traduce en desarrollo” (OIT, 2012, párr. 2).

Debido al impacto que tuvo el concepto en los ODM, en 2015 se consolidó como un objetivo global en los ODS. Específicamente, el Objetivo 8 busca “promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos” (Naciones Unidas [NU], s.f). Para lograr el Objetivo 8, se establecen 12 metas internacionales. Específicamente, la meta 8.5 indica “de aquí a 2030, lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad, así como la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor” (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL] y NU, s.f.). Se destaca la igualdad en derecho al trabajo para distintos grupos de personas, específicamente para aquellas que se encuentran en una situación que conduce a la vulnerabilidad en términos laborales.

A pesar del empuje que se ha dado al concepto de trabajo decente para su incorporación en la agenda global, no se puede omitir la doble complejidad analítica que conlleva, tanto en lo teórico como en lo empírico. Por un lado, implica estudiarlo desde diversos enfoques, como el ético, económico y jurídico. Y, por otro, la operacionalización del concepto y medición de las condiciones de trabajo en contextos tan diversos a nivel mundial.

El análisis desde el multienfoque, de acuerdo con Curi (2016), se justifica a partir de los siguientes argumentos. Por un lado, los fundamentos del trabajo decente se encuentran ligados a una construcción basada en principios y valores, por lo que el planteamiento necesariamente debe ser desde la ética. De igual modo, para hablar de las brechas entre crecimiento y desarrollo económico y la calidad de los derechos de trabajadores, se requiere el uso de diversos enfoques económicos. Finalmente, el enfoque jurídico es necesario debido a que este tipo de trabajo “cuenta con un significado desde el punto de vista de los derechos fundamentales” (Curi, 2016, p. 79). En términos generales, y como lo señala Somavia (2006), el trabajo decente requiere un enfoque integral que establezca relaciones entre las diferentes áreas. Por ello, no es apropiado, ni viable, desarticular sus componentes. Se debe priorizar la lógica relacional entre los elementos, aunque eso conlleve una complejidad analítica.

Si bien, en 1999 la OIT introduce el concepto de trabajo decente, es hasta 2008 que genera un índice para dar seguimiento y evaluar su progreso. En términos generales, se contemplan cuatro dimensiones, las cuales están alineadas a los objetivos estratégicos: “1) normas internacionales de trabajo y principios y derechos fundamentales del trabajo; 2) oportunidades de empleo; 3) protección social, y 4) diálogo social” (OIT, 2008, p. 4). Sin embargo, Anker et al. (2003) señalan que los indicadores deben atenerse a cuatro criterios: “a) pertinencia conceptual, b) facilidad de comprensión y comunicación, c) existencia de datos de un conjunto de países (industrializados, en desarrollo y en transición), y d) un grado razonable de comparabilidad internacional” (p. 186). Ante ello, se identifican grandes retos para la medición del trabajo decente. Por un lado, la complejidad del concepto y sus componentes requieren análisis mixtos, entre lo cuantitativo (como el ingreso monetario) y lo cualitativo (percepción de seguridad en el empleo). Por otro, emerge una paradoja entre homologar los indicadores a nivel mundial para su comparabilidad o, hacer indicadores específicos para cada realidad.

En el caso de México, para la meta 8.5 se cuenta con seis indicadores del marco global, de los cuales, tres tienen un desglose por entidad federativa y uno por principales ciudades. Esto genera comparabilidad en términos amplios, pero no a niveles más desagregados, únicamente entre ellos por años disponibles. Sin embargo, las metas 8n.1, 8n.2, 8n.3 y 8n.4 son únicamente nacionales, sin posibilidad de una comparación global, ni tampoco con desagregación por entidad federativa o por principales ciudades, lo que impide un análisis pormenorizado1.

Como se puede identificar, para analizar el trabajo decente no sólo implica tener una definición clara y específica del concepto, también se deben contemplar los elementos que lo constituyen para realizar un estudio articulado desde los diversos enfoques interrelacionados. Asimismo, es imprescindible contar con mediciones que den muestra de la realidad, pues de ello dependen las acciones, programas y políticas públicas en materia de lo laboral con gran impacto en otras esferas de la vida de las personas y del futuro de naciones.

La subutilización de la fuerza laboral

De acuerdo con la OIT (2015a), la tasa de desocupación es uno de los indicadores más conocidos y citados debido a que refleja la falta de empleo en un país. Dicho indicador mide “la proporción de fuerza de trabajo que no tiene empleo, pero que está disponible para trabajar y busca una ocupación” (OIT, 2015a, p. 97). En México, el valor más alto de la tasa de desocupación durante la pandemia por COVID 19 fue en junio de 2020, el cual alcanzó la cifra de 5.3% (Gobierno de México, 2021). Para febrero de 2025, el mismo indicador fue de 2.5%, lo que equivale a 1.5 millones de personas (Instituto Nacional de Estadística y Geografía [INEGI], 2025a). Como se puede notar, el indicador mide la necesidad de espacios laborales, lo cual permite conocer las fluctuaciones del mercado laboral en momentos coyunturales.

Sin embargo, el OIT (2015a) reconoce que este indicador se limita a medir la imposibilidad de encontrar empleo. No se consideran elementos contextuales como ingresos familiares o necesidades apremiantes en condición de crisis. De hecho, la tasa de desocupación homologa todas las condiciones sociodemográficas, culturales, regionales, así como los aspectos de la desocupación que pueden ser relevantes para la política pública, como las reiteraciones de la desocupación, el tiempo de búsqueda de empleo o factores causantes de la desocupación estructural (OIT, 2015a).

Otra limitante de la tasa de desocupación global es que disfraza el tipo de empleo, es decir, no hay distinción entre formal e informal (OIT, 2024). Esto conduce a una malversación de los datos, ya que convenientemente el gobierno de un país puede decir que la tasa es baja, lo cual políticamente puede parecer un acierto al incluir a las personas en el mercado laboral. Sin embargo, esta información no es equivalente a que todas las personas se encuentren en la formalidad laboral, menos aún que sean empleos decentes. En el caso de México, la tasa de informalidad laboral para febrero de 2025 fue de 54.5%, con una tasa de desocupación referida del 2.5% (INEGI, 2025a). A lo anterior, se debe contemplar que la informalidad es heterogénea, con brechas por estructura ocupacional, tamaño de localidad, entidad federativa, características de los individuos, sectores de la economía, condiciones de trabajo, ingreso y más (Bensusán y Flores, 2024).

Otro elemento que incide en la medición de la desocupación en México es la propia estructura del mercado laboral. De acuerdo con Heath (2014), en Estados Unidos existe una correlación negativa entre educación y desempleo, es decir, a mayor nivel educativo menor tasa de desempleo. En cambio, en México dicha correlación es positiva, donde la tasa de desempleo es más baja en el grupo de población con nivel de educación primaria. Siguiendo con el autor, entre los principales motivos de dicha correlación positiva están: a) no se consideran como desempleadas a las personas que viven en zonas rurales y con actividades de autosuficiencia; b) el segmento de población más pobre no puede no trabajar, por lo que acepta trabajos en condiciones precarias (Heath, 2014).

Por lo anterior, es importante contar con mediciones que se aproximen a la compleja realidad del mercado laboral. Aquí se apela por reflejar la oferta potencial de trabajo a partir de la heterogeneidad y las especificaciones contextuales. Con base en la OIT (2013), se propone considerar a la subutilización de la fuerza de trabajo. Este término hace referencia a la “inadecuación entre la oferta y la demanda de trabajo a consecuencia de una absorción insuficiente de la oferta de trabajo” (OIT, 2013, p. 70). De esta manera, se está en posibilidad de identificar a personas con necesidades insatisfechas de empleo generador de ingresos desde diversas aristas, debido a que se integra por tres principales medidas: subempleo por insuficiencia de horas, desempleo y fuerza de trabajo potencial (véase Figura 1).

Figura 1
Componentes de la subutilización de la fuerza de trabajo relacionada con la absorción insuficiente de mano de obra

Figura 1 Componentes de la subutilización de la fuerza de trabajo relacionada con la absorción insuficiente de mano de obra

Fuente: Elaboración propia a partir de OIT, 2013, p. 22.

Subempleo por insuficiencia de horas

En esta categoría se consideran a las personas ocupadas que, durante el periodo de referencia, deseaban trabajar más horas, las horas de trabajo efectivas estaban por debajo del umbral especificado y estaban disponibles para trabajar más horas de haber tenido la oportunidad (OIT, 2013). De aquí, se destacan tres elementos centrales: el deseo, el umbral de horas, y la disponibilidad. Estos tres elementos muestran que las personas demandan más tiempo dedicado al trabajo, por ser insuficiente en relación con otras alternativas de empleo que desean y pueden desempeñar.

El subempleo por insuficiencia de horas tiene diversos motivos, entre los que se destacan las fluctuaciones de la demanda de trabajo ocasionados por ciclos económicos cortos, así como el resultado de problemas estructurales de mayor alcance en el tiempo (OIT, 2013). Este fenómeno se ha incrementado debido a las reformas laborales que tienden a la flexibilización laboral, donde se priorizan los ajustes rápidos de producción con efecto positivo para las empresas porque se reducen costos, en detrimento de las condiciones laborales de las personas que tienden a la precarización (Aja et al., 2020).

Este contingente de personas con necesidad insatisfecha de trabajo está invisible ante las políticas de generación de empleo. En México, siguiendo las pautas internacionales, consideran a la población ocupada como “personas de 15 y más años de edad que en la semana de referencia realizaron alguna actividad económica durante al menos una hora” (INEGI, 2025b). En este caso, las personas en subempleo por insuficiencia de horas pertenecen a la Población Económica Activa (PEA), específicamente, se consideran ocupadas por el criterio “durante al menos una hora”. Por ello, el deseo, necesidad y disponibilidad de trabajar más horas de las registradas no es visible ni prioritario para generar espacios laborales que satisfagan la demanda de horas.

Desempleo

Como ya se comentó, este concepto refleja la búsqueda activa de oportunidades de empleo por parte de personas sin empleo que se encuentran disponibles para trabajar (OIT, 2013). Para ser consideradas en esta categoría, las personas deben cumplir con los tres criterios: sin empleo, búsqueda activa y disponibilidad. La manifiesta demanda de empleo, coloca a este grupo de personas en una posición visible en la política de generación de empleo, pues con ella se pueden hacer ajustes al mercado; mayor empleo en tiempo de estabilidad económica, menor empleo en crisis de diversa índole. Es decir, este grupo de personas funge como un amortiguador que da respuesta a las condiciones del mercado laboral.

Fuerza de trabajo potencial

El concepto incluye a las personas no ocupadas y no disponibles que expresan interés en el empleo, pero las circunstancias limitan su búsqueda activa y/o su disponibilidad para trabajar (OIT, 2013). A este grupo de personas se les clasifica en la sección de Población No Económicamente Activa (PNEA) porque “en la semana de referencia únicamente realizaron actividades no económicas y no buscaron trabajo” (INEGI, 2025b). Por ello, este contingente de población queda fuera de las políticas de gestión de empleo.

Es menester señalar que las personas que son parte de la fuerza de trabajo potencial se dividen en tres tipologías de acuerdo con su condición específica. Los buscadores no disponibles son quienes realizaron una búsqueda activa de trabajo, pero no estaban actualmente disponibles, aunque lo estarían en un periodo próxima. Los buscadores potenciales disponibles son personas que están actualmente disponibles para trabajar, pero no llevan a cabo acciones de búsqueda activa. Finalmente, los buscadores potenciales que desean trabajar se caracterizan por el deseo o necesidad de tener un empleo, pero no llevaron búsquedas activas ni estaban disponibles para trabajar (OIT, 2013).

Existe una subcategoría que se integra a la tipología de buscadores potenciales disponibles, la cual se denomina buscadores desalentados. Aquí se considera a las personas que tienen un deseo de trabajar, pero no realizan una búsqueda activa. De acuerdo con Escoto et al. (2017), el motivo de no buscar trabajo es, “más que tratarse de una condición voluntaria, la existencia de este tipo de desempleo es un efecto de las dinámicas del mercado de trabajo que excluyen a cierto contingente de población” (p. 86). Ejemplo de ello son las personas jóvenes que estudian y no pueden trabajar para costear sus gastos, debido a que no cumplen con experiencia, tiempo completo o disponibilidad de horario, por lo que no realizan la búsqueda de empleo.

Como es evidente, los tres componentes que forman parte de la subutilización de la fuerza laboral presentan características diferentes. En primera instancia, la ubicación que se tiene en el mercado laboral, pues el subempleo por insuficiencia de horas y el desempleo son parte de la PEA y la fuerza de trabajo potencial en la PNEA. En segundo lugar, ante las políticas públicas orientadas a la generación de empleo, el subempleo por insuficiencia de horas y la fuerza de trabajo potencial son invisibles; los primeros por ser parte del grupo de personas ocupadas y los segundos por no realizar una búsqueda activa y no estar disponibles. Finalmente, en tercer lugar, se destaca que el mercado laboral genera obstáculos para una plena integración y acceso al empleo decente de las personas que así lo deseen. Es decir, no es una situación voluntaria de las personas el no tener empleo, más bien, es una condición estructural del mercado que limita la adecuada absorción de la oferta de trabajo.

En un ejercicio experimental en 2019 entre el INEGI y la OIT en México, se llevó a cabo la Encuesta de Fuerza Laboral (EFL), la cual no sustituyó a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE). La EFL tuvo como objetivo dar a conocer las mediciones de la fuerza de trabajo alineadas a las resoluciones que se adoptaron por la 19.ª y 20.ª Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET) (INEGI, 2023b). Entre los resultados más destacados de este ejercicio en materia de la subutilización de la fuerza de trabajo son:

- Tasa de desocupación: 4%

- Tasa combinada de desocupación y subocupación por insuficiencia de horas: 11.7%

- Tasa combinada de desocupación y fuerza de trabajo potencial: 9.7%

- Medida compuesta de subutilización de la fuerza de trabajo: 16.9%

Con los datos previos, es visible la urgente necesidad de considerar a la subutilización de la fuerza laboral para medir la necesidad insatisfecha del trabajo. Las políticas públicas de generación de empleo deben tomar en cuenta el volumen y dinámica de la demanda de empleos, así como la heterogeneidad desde donde se realiza esta demanda. No es lo mismo llevar a cabo acciones para un 4% de gestiones laborales que con un 16.9% en el acumulado.

En las secciones subsecuentes se presentan datos que reflejan las características sociodemográficas, así como la estimación de las probabilidades de pertenecer, de manera independiente, a cada uno de los componentes de la subutilización laboral. Lo anterior pretende destacar la heterogeneidad de cada grupo y la diversidad desde la cual se demanda el trabajo, más allá del volumen global de la insuficiencia de oportunidades laborales.

Metodología

Para analizar la subutilización de la fuerza laboral en México se decantó por utilizar la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), elaborada por el INEGI. La ENOE es la principal fuente de información sobre el mercado laboral de México. Esta base proporciona información para los niveles de desagregación nacional, estatal, ciudad de interés y ciertas localidades, asimismo, dicha base de datos puede analizarse desde un formato trasversal o longitudinal (INEGI, 2023c). Para el presente trabajo, se utilizó la información a nivel nacional en su formato transversal, específicamente el cuarto trimestre de 20242.

Como un primer momento de procesamiento de datos, se realizó el análisis descriptivo de las variables de interés. De inicio, se revisó cada variable para saber su contenido a partir de frecuencias simples. De ello, se generaron nuevas variables para organizar la información de acuerdo con su pertinencia en el estudio (véase Anexo 1)3. Posteriormente, se obtuvieron las frecuencias relativas a partir de tablas cruzadas (contingencia) de las siete variables sociodemográficas (sexo, grupos de edad, nivel de escolaridad, asistencia escolar, situación conyugal, hijos y ámbito de residencia) por cada grupo de estudio (desempleo, subempleo por insuficiencia de horas y fuerza de trabajo potencial).

En un segundo momento de procesamiento de datos, se realizó la estadística inferencial a partir de la aplicación de tres modelos de regresión logística múltiple de tipo explicativo (uno para cada componente de la subutilización de la fuerza laboral). La elección de este modelo radica en los siguientes elementos. Primero, las variables de respuesta son categóricas, y se les dio un tratamiento estadístico para convertirlas en dicotómicas (1 éxito y 0 fracaso, que pueden interpretarse como probabilidades)4. Segundo, para ampliar el análisis se incorporaron como variables regresoras las sociodemográficas seleccionadas (sexo, grupos de edad, nivel de escolaridad, asistencia escolar, situación conyugal, número de hijos y ámbito de residencia), por lo que se denomina múltiple. Finalmente, este modelo permite predecir el efecto de cada variable regresora, sobre la probabilidad de éxito o fracaso de la variable de respuesta.

Por lo anterior, la aplicación de los tres modelos de regresión logística múltiple (uno para cada componente de la subutilización de la fuerza laboral) se justifica en tanto que permiten estimar la probabilidad de que una persona se encuentre en alguna de las condiciones analizadas, a partir de sus características sociodemográficas. Asimismo, se calcularon los momios para interpretar la magnitud y dirección de los efectos de cada variable regresora sobre la probabilidad de pertenecer al grupo de interés (Agresti, 2018).

Características sociodemográficas de la subutilización laboral

La ENOE se orienta de las instancias internacionales para generar la información y los indicadores sobre mercado laboral, por lo que se pueden analizar los tres componentes de la subutilización de la fuerza laboral a través de la información disponible, cumpliendo con las definiciones antes expuestas. Sin embargo, en México todavía prevalece la tasa de desocupación como el principal parámetro para medir la oferta de trabajo, lo que ocasiona una subestimación de la demanda real, así como un sesgo en las características de la población con necesidades insatisfechas de trabajo. A continuación, se presenta el análisis descriptivo de las características sociodemográficas para cada componente de estudio, con el fin de evidenciar las particularidades de cada grupo de población a partir de la condición en la que se encuentra.

Como es de notar, los porcentajes de la Tabla 1 muestran las diferencias entre cada componente de análisis. En primera instancia, las personas que se encuentran en una posición de desempleo son mayoritariamente: hombres, jóvenes, con educación media superior y superior, no asisten a la escuela, solteros, sin hijos y residen en el ámbito urbano. Por su parte, las características primordiales del subempleo por insuficiencia de horas son: hombres, adultos, con educación media y superior, no asisten a la escuela, su situación conyugal es de alguna vez unidos, tienen hijos y radican en el ámbito urbano. Finalmente, el grupo de personas con que compone la fuerza de trabajo potencial principalmente son: mujeres, adultos, con estudios de primaria, no asisten a la escuela, su situación conyugal es de alguna vez unidos, tienen hijos y radican en el ámbito urbano.

Tabla 1
República Mexicana. Características sociodemográficas por componentes de la subutilización de la fuerza de trabajo, 2024

Variables socio-demográficas

Categorías

Componentes de la subutilización de la fuerza de trabajo (Distribución porcentual)

Desempleo

Subempleo por insuficiencia de horas

Fuerza de trabajo potencial

Sexo

Hombre

57.7

65.6

30.6

Mujer

42.3

34.4

69.4

Grupos de edad

Jóvenes

52.1

33.4

32.4

Adultos

42.9

60.3

39.9

Adultos mayores

4.3

6.0

23.8

Nivel de escolaridad

Primaria

13.5

19.8

36.9

Secundaria

29.4

31.1

34.2

Media superior y superior

57.0

49.0

28.8

Asistencia escolar

8.6

6.2

20.5

No

91.4

93.8

79.5

Situación conyugal

Solteros

58.6

35.3

36.0

Alguna vez unidos

41.4

64.7

64.0

Hijos*

Sin hijos

21.2

11.9

17.7

Con hijos

21.1

22.5

51.7

Ámbito de residencia

Urbano

87.5

79.4

76.3

Rural

12.5

20.6

23.7

* Esta pregunta está dirigida exclusivamente a las mujeres, por lo que no suma el 100%.
Fuente: Elaboración propia a partir del cuarto trimestre de 2024 de la ENOE (INEGI, 2025c).

De las características previas, es visible el cambio de perfil sociodemográfico para cada uno de los componentes, específicamente en las variables sexo, grupo de edad, nivel de escolaridad y situación conyugal. Es evidente que los tres grupos presentan condiciones específicas que, sin duda, impactan de manera desigual su incorporación plena al mercado laboral.

Dichas diferencias son consistentes con otras investigaciones. En el análisis realizado por Escoto et al. (2017) se destaca que hay un perfil más envejecido de personas que se encuentran en condición de desaliento (parte de la fuerza de trabajo potencial), en comparación con el desempleo, destacando que hay más presencia de adultas mayores en la primera categoría que en la segunda. También, las autoras indican que predomina “un perfil femenino, mayormente rural y de baja cualificación del desaliento” (Escoto et al., 2017, p. 101).

Probabilidades de la subutilización laboral

Los modelos de regresión logística múltiple de tipo explicativo arrojan resultados de relevancia. Para facilitar su interpretación, se pone énfasis en los momios (odd ratio) estimados en cada modelo. En el modelo aplicado para el desempleo (véase Tabla 2) se observa que ser hombre, con nivel de escolaridad secundaria, media y media superior, así como ser soltero y sin hijos, incrementa los momios del desempleo en comparación con sus respectivas categorías base5. En contraste, variables como la edad, la asistencia escolar y la residencia en un ámbito rural disminuyen los momios.

Tabla 2
Modelo de regresión logística múltiple para la categoría de referencia Desocupación, 2024

Variables

Estimación

Error estándar

Valor z

Pr(>|z|)

Razón de momios

(Intercepto)

−5.82276

0.08170

−71.273

< 2e-16***

0.00295

Sexo (base = Mujer)

Hombre

0.54787

0.03623

15.12

< 2e-16***

1.72957

Edad (base = Adultas (os)

Jóvenes

−0.06252

0.02025

−3.088

0.00202**

0.93939

Nivel de escolaridad (base = Primaria)

Secundaria

0.62172

0.04540

13.696

< 2e-16***

1.86213

Media superior y superior

0.91775

0.04294

21.372

< 2e-16***

2.50364

Asistencia escolar (base = No asistencia)

Asistencia

−1.46998

0.05125

−28.682

< 2e-16***

0.22993

Situación conyugal (base = Alguna vez unidas (os)

Solteras (os)

1.14389

0.03146

36.359

< 2e-16***

3.13896

Hijos (base = Con hijos)

Sin hijos

0.38449

0.04722

8.143

3.87E-16***

1.46886

Ámbito de residencia (base = Urbano)

Rural

−0.18377

0.04234

−4.34

1.42E-05***

0.83213

** Valores estadísticamente significativos a p<0.01.
*** Valores estadísticamente significativos a p<0.001.
Fuente: Elaboración propia a partir del cuarto trimestre de 2024, ENOE (INEGI, 2025c).

Entre los datos más destacados se encuentran: a) las personas solteras tienen 3.1 veces más de probabilidad de encontrarse en una condición de desempleo en comparación con quienes están casados; b) las personas con educación media y media superior tienen 2.5 veces más probabilidades de estar desempleadas respecto a aquellas cuyo nivel máximo es la primaria; y c) los hombres tienen 1.7 veces más probabilidades de estar desempleados que las mujeres.

En cuanto al modelo aplicado al subempleo por insuficiencia de horas (véase Tabla 3), se observa que ser hombre, joven, con educación secundaria, media y media superior aumentan los momios. En tanto que ser adulto mayor, asistir a la escuela y ser soltero, disminuyen los momios. En este modelo llama la atención que el ser adulto mayor reduce los momios en un 65% respecto al grupo de adultos, es decir, hay menor probabilidad de estar en condición de subempleo por insuficiencia de horas en adultos mayores, lo que podría sugerir un retiro del mercado.

Tabla 3
Modelo de regresión logística múltiple para la categoría de referencia Subempleo por insuficiencia de horas, 2024

Variables

Estimación

Error estándar

Valor z

Pr(>|z|)

Razón de momios

(Intercepto)

−0.788580

0.08944

−8.817

< 2e-16***

0.454490

Sexo (base = Mujer)

Hombre

0.454670

0.03476

13.081

< 2e-16***

1.575650

Edad (base = Adultas (os)

Jóvenes

0.500080

0.04342

11.519

< 2e-16***

1.648850

Adultas (os) mayores

−1.049510

0.06118

−17.156

< 2e-16***

0.350100

Nivel de escolaridad (base = Primaria)

Secundaria

0.212490

0.04526

4.695

2.66E-06***

1.236750

Media superior y superior

0.803800

0.04435

18.125

< 2e-16***

2.234020

Asistencia escolar (base = No asistencia)

Asistencia

−0.278800

0.07769

−3.589

0.000332***

0.756690

Situación conyugal (base = Alguna vez unidas (os)

Solteras (os)

−0.251280

0.04172

−6.022

1.72E-09***

0.777800

*** Valores estadísticamente significativos a p<0.001.
Fuente: Elaboración propia a partir del cuarto trimestre de 2024, ENOE (INEGI, 2025c).

En el modelo aplicado a la fuerza de trabajo potencial (véase Tabla 4), los resultados indican que ser hombre, joven, con educación secundaria, media y media superior, solteros y residir en un ámbito rural incrementan los momios. En cambio, asistir a la escuela y no tener hijos disminuye los momios. El resultado que destaca en este modelo es las personas solteras tienen 1.5 veces más probabilidades de ser parte de la fuerza de trabajo potencial que la población casada.

Tabla 4
Modelo de regresión logística múltiple para la categoría de referencia Fuerza de trabajo potencial, 2024

Variable

Estimación

Error estándar

Valor z

Pr(>|z|)

Razón de momios

(Intercepto)

−1.82820

0.04186

−43.679

< 2e-16***

0.16070

Sexo (base = Mujer)

Hombre

0.03008

0.01797

1.674

0.0942*

1.03053

Edad (base = Adultas (os)

Jóvenes

0.14421

0.01063

13.571

< 2e-16***

1.15512

Nivel de escolaridad (base = Primaria)

Secundaria

0.31210

0.01572

19.854

< 2e-16***

1.36628

Media superior y superior

0.37832

0.01673

22.618

< 2e-16***

1.45982

Asistencia escolar (base = No asistencia)

Asistencia

−0.82566

0.02328

−35.473

< 2e-16***

0.43794

Situación conyugal (base = Alguna vez unidas (os)

Solteras (os)

0.43970

0.02174

20.224

< 2e-16***

1.55224

Hijos (base = Con hijos)

Sin hijos

−0.18586

0.02406

−7.725

1.12E-14***

0.83039

Ámbito de residencia (base = Urbano)

Rural

0.37779

0.01612

23.439

< 2e-16***

1.45905

* Valores estadísticamente significativos a p<0.05.
*** Valores estadísticamente significativos a p<0.001.
Fuente: Elaboración propia a partir del cuarto trimestre de 2024, ENOE (INEGI, 2025c).

Como se puede observar, los resultados de los tres modelos de regresión logística múltiple, aplicados a cada componente de la subutilización de la fuerza laboral, permiten identificar patrones sociodemográficos diferenciados en las probabilidades de pertenecer a cada grupo. Una de las variables esperadas es la de sexo, dado que evidencia las repercusiones desiguales que implica ser hombre o mujer frente a la demanda de trabajo. En particular, los hombres presentan mayores probabilidades de encontrarse en condición de desempleo, lo que devela que los roles sociales siguen orientando a las mujeres al cuidado del hogar y la crianza de hijos (Torres et al., 2022). Por lo tanto, las mujeres se quedan fuera de la demanda explícita del trabajo, es decir, como parte de la fuerza de trabajo potencial.

Asimismo, una de las variables más significativas es el nivel de escolaridad. En los tres componentes se destaca que, a mayor nivel educativo, aumentan las probabilidades de formar parte de la subutilización de la fuerza laboral en México. Estos resultados evidencian una compleja y preocupante disrupción entre el sistema educativo y el mercado laboral. Por un lado, las tendencias de empleos no coinciden con la formación profesional, cada vez más orientada hacia la tecnificación, lo cual presenta un panorama poco alentador para quienes poseen niveles educativos más altos (González et al., 2022). Por otro lado, se constata que las personas con menores niveles educativos, generalmente asociados a contextos de pobreza, no pueden no trabajar, mientras que aquellas con mayor escolaridad tienen más posibilidades de investir tiempo en la búsqueda de empleo, es decir, permanecer por más tiempo en situación de desempleo (Heath, 2014).

En conjunto, los resultados de los tres modelos aplicados permiten reflexionar que la subutilización de la fuerza laboral en México no debe abordarse desde una perspectiva global y homogéneo. Se compone de subgrupos de población con características sociodemográficas diversas, lo que genera efectos diferenciados entre sus componentes. Además, la heterogeneidad evidenciada en este análisis pone de manifiesto problemas estructurales del mercado laboral, como la desigualdad y la discriminación. La demanda de trabajo, tanto implícita como explícita, debe ser reconocida, medida y comprendida en todas sus dimensiones.

Conclusiones

Analizar la oferta real de trabajo en México, y en cualquier país, es esencial para la adecuada aplicación de la política pública. Por ello, este trabajo abona a la discusión sobre la inclusión de la subutilización de la fuerza laboral como una medición más completa de la presión que ejerce la demanda de espacios de trabajo. En este caso, se optó por realizar el análisis de los componentes que conforman la subutilización de manera independiente: desempleo, subempleo por insuficiencia de horas y fuerza de trabajo potencial. Esto permitió caracterizar a los grupos de población que, en el último trimestre de 2024, formaron parte de cada componente.

A través del análisis descriptivo y la aplicación de los modelos de regresión logística múltiple, se obtienen tres principales conclusiones. En primer lugar, los perfiles sociodemográficos de cada grupo son diferentes, por lo que no se debería abordar política y estadísticamente como un contingente homogéneo, al contrario, la subutilización de la fuerza de trabajo debe ser comprendida desde la heterogeneidad. En segundo lugar, cada una de las variables sociodemográficas tienen efectos diferentes en los componentes de la subutilización. Sin embargo, hay categorías con efectos transversales como el género, ser joven, tener hijos y habitar en un ámbito rural, las cuales conducen a una mayor vulnerabilidad laboral dentro de la amplia gama de la subutilización. Finalmente, en la tercera conclusión se reconoce la necesidad de ampliar este análisis en miras de incorporar más elementos que puedan incidir en el fenómeno de estudio. En este ejercicio se contemplaron variables sociodemográficas básicas, pero sería conveniente realizar la exploración con más variables de índole laboral.

De esta manera, se reconoce que el contenido del artículo resulta útil para el análisis de la subutilización de la fuerza de trabajo en México. Se obtuvieron resultados que permiten repensar la construcción de los indicadores nacionales vigentes. A partir de la evidencia empírica y la discusión teórica, es posible dar continuidad a la exploración del fenómeno, mediante el uso de la Encuesta de Fuerza Laboral elaborada por la OIT y el INEGI, el análisis conjunto de los tres componentes, así como el estudio por sectores económicos, entre otras posibles vertientes. Sin duda, es necesario poner énfasis en las necesidades insatisfechas del mercado laboral, tanto desde el ámbito estadístico, como en la generación, implementación y desarrollo de la política pública.

Finalmente, es necesario hacer énfasis en que las políticas públicas de generación de empleo deben considerar la heterogeneidad, el volumen y la dinámica de los diversos grupos de población que demandan de manera explícita o implícita un empleo decente. De seguir prescindiendo de esta visión, las metas estipuladas por parámetros internacionales como los ODS y, próximamente, el Pacto para el Futuro, no serán alcanzables. Se debe hacer una política acorde a la realidad, encaminada a la dignificación de las personas y a su reconocimiento como sujetos de derechos.

Referencias

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Anexo 1

Variables de interés

Nombre de la variable

Variable de origen

Categorías de origen

Nueva variable

Nuevas categorías

Construcción de las nuevas categorías a partir de las de origen

Sexo

sex

1 Hombre

2 Mujer

sex

1 hombre

2 mujer

1 = 1

2 = 2

Edad

eda

01-97

g_eda

1 jóvenes (15-29 años)

2 adultos (30-59 años)

3 adultos mayores (60 y más años)

1 = 15 a 19

2 = 30 a 59

3 = 60 y más

Nivel de escolaridad

niv_ins

1 Primaria incompleta

2 Primaria completa

3 Secundaria completa

4 Medio superior y superior

5 No especificado

esc

1 Primaria

2 Secundaria

3 Media superior y superior

4 No especificado

1 = 1 + 2

2 = 3

3 = 4

4 = 5

Asistencia escolar

cs_p17

1 Sí

2 No

9 No sabe

asist

1 Sí

2 No

9 No sabe

1 = 1

2 = 2

9 = 9

Situación conyugal

e_con

1 Vive con su pareja en unión libre

2 Está separado(a)

3 Está divorciado(a)

4 Está viudo(a)

5 Está casado(a)

6 Está soltero(a)

9 No sabe

conyugal

1 solteros

2 alguna vez unidos

9 No sabe

1 = 6

2 = 1+2+3+4+5

9 = 9

Hijos

n_hij

0 Ninguno

1-25 Número de hijos

99 No especificado

hijos

1 sin hijos

2 con hijos

99 No especificado

1 = 0

2 = 1 a 25

99 = 99

Ámbito de residencia

t_loc_tri

1 Localidades mayores de 100 000 habitantes

2 Localidades de 15 000 a 99 999 habitantes

3 Localidades de 2 500 a 14 999 habitantes

4 Localidades menores de 2 500 habitantes

residencia

1 urbano

2 rural

1 = 1+2+3

2 = 4

Desempleo

clase2

1 Población ocupada

2 Población desocupada

3 Disponible

4 No disponibles

des

1 desempleada

0 no desempleada

1 = 2

0 = 1+3+4

Subempleados por insuficiencia de horas

s_clasifi

1 Personas con nexo laboral pero afectados por paro técnico

2 Personas afectadas por una caída en el ritmo de su actividad

3 Personas que laboran menos de 35 hrs por razones de mercado

4 Personas que laboran más de 35 hrs pero menos de lo habitual

5 Personas que buscan aumentar su jornada laboral para obtener más ingresos

6 Ausentes con retorno en la semana de la entrevista

sub

1 subempleados por insuficiencia de horas

0 no subempleados por insuficiencia de horas

1 = 3+4+5

0 = 1+2+6

Fuerza de trabajo potencial

pnea_est

1 Disponible para trabajar que han desistido de buscar empleo

2 Disponibles para trabajar que no buscan empleo por considerar que no tienen posibilidades

3 Con interés para trabajar pero bajo un contexto que les impide hacerlo

4 Sin interés por trabajar por atender otras obligaciones

5 Con impedimentos físicos para trabajar

6 Otros

F_pot

1 fuerza de trabajo potencial

0 no fuerza de trabajo potencial

1 = 1+2+3

0 = 4+5+6

Fuente: Elaboración propia a partir del cuarto trimestre de 2024 de la ENOE (INEGI, 2024).

_______________________________

1 Para mayor detalle sobre las metas y los indicadores del ODS 8, revisar el Sistema de Información de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, México, elaborado por el INEGI (2023a).

2 El 25 de febrero de 2025, el INEGI publicó los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2024, por lo que se optó por utilizar esta base, la más reciente disponible al momento de elaborar el análisis estadístico de este documento.

3 Las variables dependientes se construyeron a partir de variables existentes en la ENOE, pero fueron recodificadas para generar nuevas variables dicotómicas que agrupan, en una categoría, a las personas que se encuentran en la condición de análisis (desempleada, subempleada por insuficiencia de horas y fuerza de trabajo potencial, respectivamente), y en otra categoría, aquellas que no pertenecen al grupo de interés. Por su parte, las variables sociodemográficas (independientes) también fueron recodificadas con el objetivo de condensar la información, por ejemplo, en la edad se recodificó una variable con tres categorías: jóvenes (15 a 29 años), adultos (30 a 59 años) y adultos mayores (60 y más años).

4 Para los fines de este trabajo, el 1 (éxito) representa la ocurrencia del evento: desempleo, subempleo por insuficiencia de horas y fuerza de trabajo potencial, respectivamente. El 0 (fracaso) significa que no ocurre el evento de interés.

5 La designación de la categoría base se consideró la mayor frecuencia (nominal) u orden menor (ordinal). Para los tres modelos se consideraron las siguientes categorías base: sexo = mujer, grupos de edad = adulto, nivel de escolaridad = primaria, asistencia escolar = no asiste, situación conyugal = alguna vez unido, hijos = con hijos y ámbito de residencia = urbano.