Ciencia y Sociedad, Vol. 42, No. 2, Abril-Junio, 2017 p.87, • ISSN: 0378-7680 (impresa) • ISSN: 2613-8751 (en línea) • Sitio web: https://revistas.intec.edu.do/

LA ESPERA

DOI: http://dx.doi.org/10.22206/cys.2017.v42i2.pp87

INTEC Jurnals - Open Access

Una eternidad esperé este instante y no lo dejaré deslizar en recuerdos quietos.
Cerati/Alberti

Cómo citar: Toirac, L. (2017). La espera. Ciencia y Sociedad, 42(2), 87. https://doi.org/10.22206/cys.2017.v42i2.pp87

Decidió complacer la petición del hombre que solicitaba escuchar un poema. Hablaba en voz muy baja, para no ser oído por los otros, cuyas vidas transcurrían en la penumbra. Aunque no podía ver el rostro de aquel hombre, percibía su respiración congestionada, que le llegaba como un estertor. Inspeccionó el pequeño librero, escarbando el lomo de los contados libros que aguardaban: los reconocía por las marcas que dedos urgidos habían dejado en la encuadernación, y por ligeros detalles que la pasión había esculpido en el papel.

Leía los títulos disfrutando el sabor de las palabras. La tramería era tosca y pequeña. Seleccionó uno de los libros y abrió sus páginas. Escogió unas ya conocidas y comenzó a leer. La confluencia entre las palabras leídas en voz alta y el hombre que escuchaba hacía renacer los símbolos impresos en el papel amarillento.

La lectura llenaba de sentido el instante. Los hombres eran acercados por las palabras, sin que pareciera que una pared los separaba. En las celdas lejanas se escuchaba un murmullo poseedor de un ritmo. La humedad era agotadora y los calabozos se apretaban entre sí, buscando comprimir el espacio. El misterio cifrado en unos vocablos antiguos se esparció como un latido, rebotando en la piedra. Frente a ellos descansaban la vida y la muerte: literatura.

La lectura reconstruía escenarios y evocaba alegrías remotas. La tristeza se desvanecía; se abrían valles y océanos, países y orígenes; los sentidos reclamaban una magia lejana. Los hombres escapaban de sus celdas sin moverse. Sobre la música de la voz, el pasado del escritor desembocaba en el presente, convocando un milagro que se producía en secreto: tres almas daban sentido a la eternidad.

Notas

  1. Luis Toirac nació en Santo Domingo, República Dominicana. Estudió en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), formando parte del Círculo Literario del INTEC. Comparte su profesión de ingeniero con la irrefrenable vocación de escribidor. Ha obtenido premiaciones y reconocimientos en concursos literarios como Casa de Teatro, Alianza Cibaeña, Radio Santa María, Virgilio Díaz Grullón, Gustavo Adolfo Bécquer (España), entre otros. A la fecha ha publicado tres libros en prosa: La hiedra interior (2003) y Las ramas del viento (2011) y Acantilados distantes (2017).